Título: Cuando empiece a escribir
Autor: Francisco Santos Muñoz Rico
Editorial: Autopublicado
Nº de páginas: 37
Género: Relatos
Precio: 5,20 €
SINOPSIS
Puede que esto sea un ensayo literario, o puede que no. A lo mejor es un libro de cuentos, a lo peor no es nada.
RESEÑA
Confieso que, desde hace ya un tiempo, me niego a leer a escritores autopublicados. Los motivos son varios, y sería absurdo desarrollarlos aquí, pues no es el momento ni el lugar. Digamos que mi experiencia con la gente que decide ignorar el mercado editorial tradicional dista mucho de ser idílica. Dicho esto, hay un par de escritores que, por hache o por be, no tienen suerte con las esquivas editoriales pese a su desmedido talento. Ya he hablado en distintas ocasiones de Francisco Santos Muñoz Rico, a quien hace años tuve la suerte de reclutar para esta misma revista digital y a quien admiro, ante todo, por su atemporal manera de entender la literatura. Suyas son muchas obras que se han reseñado aquí, y si alguien desea comprobar su estilo, si es que existe tal cosa, lo más socorrido es acudir a su serie de artículos «Bajo el dolmen». Todo esto viene motivado por la aparición de Cuando empiece a escribir, nuevo artefacto de Francisco.
Artefacto es una de las palabras que definen la obra. Otras, aportadas por el mismo autor en las páginas que las componen, son miscelánea o diario. Estamos ante un libro peculiar, un volumen que no alcanza las cuarenta páginas y que alberga, en ocho capítulos o segmentos, algunas de las preocupaciones o tribulaciones del autor. En tales capítulos hallamos relatos redondos, perfectos, cortazarianos, pero también alusiones metaliterarias a Kafka, a Delibes, a Leopoldo de Luis, a Manuel Vilas o a J. J. Benítez. Todos componen una cosmogonía (esta palabra también nos la brinda el autor) que nos enfrenta a un escritor preocupado por no poder escribir y, al mismo tiempo, sumergido en una escritura perpetua, sea esta plasmada en un procesador de textos, en un papel o en el cerebro. De ahí el título.
No comentaré más acerca del contenido, pues es tan breve la obra que no quiero destripar nada al posible pero improbable lector. Diré que su lectura me produce cierta sana envidia por una parte, ya que Muñoz Rico escribe de un modo que me parece inalcanzable, al menos en cuanto a su registro intelectual y alegórico; y que siento, por otro lado, ese hormigueo incómodo que me causan las injusticias. Cada vez que leo algo así (aunque sea un texto autopublicado y carente de una adecuada maquetación) y, después, compruebo los títulos que invaden las librerías, soy presa de una resignación furiosa. ¿Cómo es posible que este hombre no sea famoso? ¿Qué ha llevado a esta sociedad a elevar a pedestales inestables a auténticos pazguatos que no saben escribir la o con un canuto y obviar a gente con el talento de Francisco? No tengo, claro está, una respuesta lógica para ello.
Sea usted lector o escritor, estoy convencido de que le interesará lo plasmado en Cuando empiece a escribir. Nada más.

José Luis Pascual
Administrador
