XL Club de Lectura de Terror: MÚSICA NOCTURNA

por José Luis Pascual

Una vez más, he de comenzar una reseña hablando de las temidas expectativas. Cuando elegimos Música nocturna para el Club de Lectura, las referencias eran inmejorables. John Connolly es un referente mundial en novela negra, y su anterior libro de relatos, Nocturnos, atesora un aura de verdadera joya en cuanto a colección de cuentos de terror. Por eso, no esperaba lo que encontré cuando empecé a leer Música nocturna

En primer lugar, no estamos propiamente ante un libro de relatos de terror. Diría que se trata más bien de una selección de historias en las que aparece un elemento fantástico. Hay cuentos de terror, sí, pero también encontramos narrativa fantástica amable (los dos relatos ambientados en la Biblioteca privada y depósito de libros Caxton), fábulas con moraleja (El rey hueco), ciencia ficción delirante (Los niños de la doctora Lyall) e incluso historias de marcado cariz melancólico (Una aparición). Con esto quiero decir que el tono de los relatos fluctúa mucho a lo largo del libro y que, aunque encontramos terror en su concepción más arraigada, Música nocturna es un crisol de temáticas de muy distinto color. Esto, que no es necesariamente malo, sí que representa en mi caso el primer obstáculo, ya que prefiero colecciones agrupadas por tono o género.

La segunda piedra en el camino es el estilo cambiante de Connolly. Si bien en muchos momentos es patente la visión del escritor a la hora de planificar las tramas y conflictos, confieso que en un puñado de cuentos sentí que todo transcurría por mera inercia, casi rozando la improvisación. Parece mentira que el autor de Los niños de la doctora Lyall sea el mismo que el de Rajahuesos. Este tremendo contraste choca mucho. Tampoco ayuda el orden elegido para los cuentos. El primer tercio del libro agrupa probablemente los peores relatos del libro, logrando con eso que muchos lectores decidan abandonar la lectura y perderse así la mejor parte.

Eso sí, una vez superado el tramo más difícil, el libro recompensa con maravillas como El Atlas fracturado (verdadero corazón del volumen y una novela en sí misma), Rajahuesos o Holmes anda suelto. Mención aparte merece el magnífico ensayo incluido en último lugar, Vivo aquí, en el que somos testigos de las múltiples y entrañables referencias de Connolly, así como de su afilado sentido del humor. Los cuentos de terror recogen una tonalidad clásica, incluso gótica en ocasiones, que en manos del autor cobran un peso notorio. Los mencionados como mejores textos del volumen justifican con creces la lectura.

Ahora bien, hay otro tema en el que no termino de comulgar con el autor: la extensión. Hay varios cuentos que superan las 40, 50 o hasta las 100 páginas. Mi concepción del relato está muy alejada a la que maneja Connolly, y que se basa en muchos casos en lanzar una estructura de novela clásica, presentar a muchos personajes y dejar la escena principal para la parte final. A veces le funciona, pero otras lastra mucho el ritmo. Como digo, es algo muy personal.

Si bien me costó mucho superar el primer tercio del libro, el regusto al pasar la última página ha sido bastante positivo. Más allá de los problemas comentados, lo cierto es que algunos de los relatos compensan lo malo y merecen no caer en el olvido. Al menos, me quedo con muchas ganas de leer Nocturnos.

Debate

Os dejamos con el debate realizado en directo el pasado 2 de agosto, que contó con la participación de JL Pascual, Óscar Sabater, Jota, Sergio Soto y Daniel Piniella. Esperamos que os guste.

Próxima lectura: La larga marcha, de Stephen King.

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