Última hora (Jorge Duarte)

por José Luis Pascual

Título: Última hora

Autor: Jorge Duarte

Editorial: Duomo Ediciones

Nº de páginas: 336

Género: Narrativa contemporánea

Precio: 18 €

SINOPSIS

Un hombre irrumpe en una guardería, grita en un idio­ma extranjero y blande un cuchillo. ¿Es un atentado yihadista, un acto de locura o tal vez una venganza? Para Julio Parcas, malogrado periodista del Liberal, será la oportunidad de volver a la primera plana y retomar el control de su vida. Por otro lado, Carmela Frisas, ambiciosa vicealcaldesa de extrema derecha, aprovecha la tragedia para agitar las calles, al tiem­po que intenta descubrir quién la ha traicionado, im­plicándola en un caso de corrupción. Mientras tanto, Teodoro Yáñez, un anciano viudo que teme la soledad y ha sido testigo del horror podría cambiarlo todo. A lo largo de un día frenético, Julio tendrá que elegir entre la verdad y la supervivencia. En sus manos está librar a la ciudad de arder bajo el odio. Y, para lograr­lo, tendrá que volver a ser aquello que una vez fue: un buen periodista.

RESEÑA

No me gusta el thriller. Lo he dicho muchas veces, y vuelvo a repetirlo. No me gusta por su tendencia a la repetición de esquemas, por esos trucos que muchos autores se sacan de la chistera cuando más les conviene, incluso por su absurdo abandono de la literatura de calidad en pos de las ventas. En realidad, es algo que se puede aplicar a cualquier género literario actual. Los números mandan, y cada vez más. Para llevarme la contraria, y por otros motivos que daré a continuación, me encanta Última hora. Como comprobará el lector en la ficha técnica de la novela, la he catalogado como «narrativa contemporánea», etiqueta esta mucho más adecuada para una obra del calado de la pergeñada por Jorge Duarte.

Conozco a Jorge desde que, hace tres años, pasé a ser su compañero en un grupo de alumnos de la Escuela de Imaginadores. Desde entonces, he tenido el lujo de asistir en primera fila a la generación de una novela que, en su germen, era un relato y que, poco a poco y a través de varios años, fue creciendo en todos los sentidos. Última hora podría considerarse como una obra coral en la que tres personajes recorren un día marcado: el día en el que un hombre irrumpe en una guardería armado con un cuchillo.  Los actores principales de la trama son un veterano periodista, la vicealcaldesa de la ciudad y un jubilado que es testigo, desde la ventana de su hogar, del suceso. 

El autor juega con esos tres puntos de vista y, lejos de acercarse a la fórmula de Rashomon, nos ofrece un puzle de historias cruzadas que vamos completando a través de las aportaciones de los personajes. Sin embargo, lo importante no radica ahí, sino en cómo la obra nos introduce en sus pormenores cotidianos, que cobran una importancia mayor que el de la trama principal. Es por ello que podemos hablar sin remilgos de una logradísima novela de personajes que consigue que alcancemos a entender el comportamiento de personas muy alejadas de nuestra manera de pensar. Lo más interesante es cómo la obra huye del consenso para desplegar todas las aristas de los personajes y sus circunstancias, en una exploración que trasciende el concepto de thriller para situarnos en un contexto complejamente humano.

Hay algo en lo que Última hora sí conecta con la enorme producción de thrillers que se publican a nivel comercial, y es en su componente adictivo. Pero la magia de esta novela no reside en giros tramposos o en situaciones adrenalíticas, no; estamos ante una obra que consigue enganchar gracias a su estructura de capítulos alternos y breves y, ante todo, gracias a un estilo muy literario que esconde un poso especial. La prosa del autor es precisa, sin una frase de más ni de menos, y fluye con la cadencia perfecta en cada momento. Esa aparente sencillez no esquiva una deriva hacia lo psicológico que aporta esa segunda lectura emocional. Nos sumergimos en su lectura porque nos interesa lo que les sucede a los personajes y porque Jorge maneja con gran habilidad los mecanismos metafóricos que nos atan a ellos. 

Más allá de todo esto, late una feroz crítica social que resulta de una vigencia alarmante. La novela habla de recovecos políticos y del papel de los medios de comunicación, y abre un extenso debate acerca de cómo la realidad se configura de manera muy distinta según a qué altavoz prestemos atención. Por ello, podemos acudir a ese apelativo cliché de «novela necesaria», pues se nos invita a hacer algo tan en desuso como reflexionar. Está en nuestra mano recoger el guante. Ojalá todos los thriller fueran como Última hora.

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