La cita (Pau Valls)

por José Luis Pascual

Título: La cita

Guion y dibujo: Pau Valls

Editorial: Andana Gráfica

Nº páginas: 152

Género: Thriller sosegado

Precio: 24 € 

SINOPSIS

Héctor es un conserje solitario de mediana edad que vive con su madre y se dirige, nervioso, a su primera cita a ciegas: ha conocido a una chica por internet pero todavía no la ha visto nunca. Víctor es el chófer de un mafioso que le encarga deshacerse de un cadáver en una carretera perdida. Los dos se dirigen en sentidos contrarios hacia sus respectivos destinos. El azar —o el destino, según se mire— hace que sus coches choquen de frente.

Salen ilesos del accidente, pero los coches han quedado inservibles. Víctor, pistola en mano, obliga a Héctor a ayudarle a cargar el muerto. Lo que empieza como una farsa grotesca se convierte en un viaje asfixiante hacia el pasado de los dos hombres: quiénes son, qué decisiones los han traído hasta aquí, y qué hubiera pasado si sus caminos nunca se hubieran cruzado.

Reseña

Ma ha pasado de nuevo. Entro en una librería y, por algún motivo, un título, una imagen de cubierta, capta mi atención. No hay nada premeditado en ello, aunque intuyo una suerte de magia incomprensible que me conecta con este tipo de obras que, en un porcentaje alarmantemente alto, acaban gustándome mucho. En esta ocasión, algo en la portada de La cita me atrajo; quizá la claridad del trazo, la luminosidad que desprende, el color, la composición… y, por supuesto, lo que evoca: una de esas historias a las que el buen cine independiente nos ha acostumbrado en las últimas décadas.

Estructurada en cuatro segmentos, La cita narra el inesperado encuentro entre dos personajes que arrastran momentos personales complicados. Uno es un triste conserje de colegio que es ignorado sistemáticamente por los profesores, y al que le cuesta un mundo socializar. El otro es un delincuente de medio pelo que se ha visto envuelto en un truculento suceso y se ve obligado a trasladar un cadáver. Ambos chocan en la carretera, y ese accidente los une en una pequeña odisea de liberación y desconfianza.

Esta novela gráfica desprende una luz especial. Su aspecto visual deslumbra por la claridad y por un estilo de dibujo que puede hacernos pensar en historias ligeras y reconfortantes. Sin embargo, Pau Valls dota a la trama de un componente incierto y, a la postre, bastante desolador. La obra posee un encanto melancólico que, si bien queda aliviado por esa luminosidad a la que hacía mención, sobrevuela desde el inicio aportando un trasfondo dramático muy interesante. Por ello, leer esta novela gráfica es como ver una de esas películas norteamericanas de crímenes y, sin embargo, arrastra un poso que entronca más con el cine europeo de unas cuantas décadas atrás. 

Si atendemos a la narrativa, me gustaría llamar la atención acerca de lo bien que están introducidos los flashbacks a lo largo de toda la obra. Aparecen sin ningún tipo de transición y no hay distinción cromática respecto a la línea temporal del presente; y, sin embargo, el lector se sitúa de inmediato en cada momento determinado. Este recurso suele ser complicado de conseguir sin recurrir a recursos forzados, por lo que lograrlo con la naturalidad con que lo hace Pau Valls es digno de mención.

De algún modo, tuve reminiscencias de la maravillosa Cenizas de Álvaro Ortiz leyendo esta obra. Sin embargo, creo que La cita posee un encanto y una personalidad un tanto shakespeariana que la convierten en una propuesta muy estimulante, una de esas historias que transcurren con placidez, pero que al final te sacude con un golpetazo, que no te esperas. Ese desenlace es otro de los puntos originales de esta novela gráfica, y llevará a cada lector a una interpretación distinta. La historia es amable, sí, y se lee con un enorme agrado, pero esconde un mensaje final bastante amargo. Me ha encantado. 

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