¿Hay alguien en tu cama? (Noelia A. Campos)

por José Luis Pascual

Título: ¿Hay alguien en tu cama?

Autora: Noelia A. Campos

Editorial: Eolas Ediciones

Nº de páginas: 166

Género: Relatos

Precio: 17 €

SINOPSIS

Los relatos que sirven de arranque y cierre de ¿Hay alguien en tu cama? ocurren un mismo día de Año Nuevo y se localizan en un mismo espacio físico, el apartamento de un evasivo Arturo que, sin embargo, tiene mucho que ver con el renacimiento de sus dos protagonistas. En este estrecho marco narrativo se abre todo un mundo, en tiempos y geografías dispares, donde lo cotidiano y lo extraordinario, la norma y la extravagancia, lo grande y lo pequeño se atraviesan con toda naturalidad. Cuatro series de historias entrelazadas, inspiradas por otras tantas reflexiones de la autora, en las que suena Chet Baker, se rememora Hechizo de luna o, entre muchas otras cosas, se rinde homenaje a Chuck Palahniuk.

RESEÑA

El catálogo de Eolas Ediciones alberga tantos tesoros que es complicado encontrarlos dentro de la gran cantidad de colecciones incluidas. Gracias a mi estancia como librero en la pasada Feria del Libro de Madrid, tuve la ocasión de conocer a un buen número de autores y autoras que me hablaron de sus obras en primera persona. Una de ellas fue Noelia A. Campos, cuya obra ¿Hay alguien en tu cama? me generó mucha curiosidad al estar integrada dentro de la colección La cadena Trófica, que apuesta por títulos que arriesgan en su concepto y su forma.

¿Hay alguien en tu cama? es un libro de relatos compuesto por una serie de historias breves en las que apenas se entrevé el conflicto, aunque este sobrevuela a lo largo de todo el texto. Subyace un desparparjo especial en la prosa de Noelia, una suerte de lucidez literaria en la que todo encaja. Así, leeremos las visicitudes de amigas suicidas que encuentran solaz construyendo casas de cartón para una familia de chinchillas, personas cuyos recuerdos están distribuidos por sus casas en forma de objetos insospechados o seductores prepotentes que no son capaces de aceptar errores ortográficos en una relación. 

Detrás de ese aparente desenfado se oculta cierta mirada hacia la vida incompleta y desordenada. No es exactamente una exploración del trastorno mental, sino una comprobación de que cualquier persona es susceptible de caer en una espiral autodestructiva si se dan las circunstancias adecuadas. La autora se mueve con gran eficacia en la línea que separa el drama del humor sin llegar a caer en lo fácil o lo banal.

En el corazón de este libro, tres páginas y nueve milímetros es todo lo que necesita Noelia A. Campos para chorrear literatura punzante y descarada. Se intuyen retazos autobiográficos, con los que la autora conversa en un monólogo despiadado que no da opción a una respuesta. Igualmente, el desparpajo comentado desemboca en ocasiones en un sentido del humor retorcido y original que me encanta. Solo hay que leer «El incidente Sashimi» para apreciar esa transformación à la Palahniuk de la realidad. Ese sentido del humor cobra en ocasiones un sentido metaliterario que, por una parte, homenajea a (o se ríe de) ciertos cánones de la literatura rusa, mientras que, por otro lado, se enraíza con ese ingenio mordaz de que hacían gala los Monty Python. Todo vale para reírse de la seriedad académica.

Algunos relatos, como ⁠⁠⁠«Palahniuk, tragaperras y garras de mapache⁠⁠⁠» y ⁠⁠⁠«Trescientos veintisiete likes⁠⁠⁠» se sumergen en el riesgo de la huida hacia adelante más desvengorzada, algo que no suele acabar bien si no manejas correctamente ciertos mecanismos literarios. Aquí la autora borda este recurso, uno más del muestrario de habilidades del libro, y además se permite el lujo de homenajear al mismísimo Chuck.

También subyace un componente de crítica social en cuanto al papel sumiso impuesto a la mujer durante bastante tiempo. Se intuye que cuentos como ⁠⁠⁠«Ocho pesetas⁠⁠⁠» están basados en casos reales de tan fidedigna y creíble como resulta la historia, y lo mismo sucede con «Siempre hemos vivido en el cuartel⁠⁠⁠», que ejemplifica una realidad que, probablemente y por desgracia, sigue repitiéndose.

En cuanto al estilo, el libro es un crisol de distintos narradores que, en ocasiones, se permiten una ligera experimentación (esto llega a su esplendor en «Boca Tortuga⁠⁠⁠», uno de mis relatos favoritos del volumen). Una de las principales virtudes de los textos es su espíritu imprevisible y su capacidad para negarnos anticipar su desenlace hasta que este se materializa, algo que puede recordar a Rosa Navarro o Raquel Presumido. Tal vez en algunos relatos uno se queda con ganas de más, es el único pero achacable a la obra.

Estamos ante una nueva demostración del talento narrativo que existe en autoras y autores nacionales desconocidos. No solo deslumbran sus planteamientos y maneras de contar, sino también su bendita insolencia, algo que tanto se echa en falta en la actualidad. En fin, que tienen que leer ¿Hay alguien en tu cama?, a Noelia A. Campos y al catálogo de esta colección valiente llamada La cadena trófica.

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