La noche en equilibrio (Ismael Martínez Biurrun)

por José Luis Pascual

Título: La noche en equilibrio

Autor: Ismael Martínez Biurrun

Editorial: Aristas Martínez

Nº de páginas: 288

Género: Terror, Narrativa contemporánea

Precio: 22,90 €

SINOPSIS

La primera noche en la vieja casa familiar donde pasan cada verano, Serván le cuenta a su mujer un secreto que hasta entonces no ha compartido con nadie. En ese mismo lugar, cuando era niño, su padre le enseñó unas piedras que guardaba escondidas: las llamó «corales de Neptuno» y dijo que se alimentaban de los malos pensamientos. Lo que Serván prefiere callar es que ha encontrado aquellas piedras en el bosque y las ha traído de vuelta a casa. Piensa que ayudarán a aliviar las preocupaciones que se han adueñado de toda la familia: él se siente cada día más alejado de Lili, mientras ella se vuelca en un proyecto artístico que perturba la calma de los vecinos, y Tiago, su hijo adolescente, solo trata de evitar a Nereo, un amigo de carácter difícil que pasa las vacaciones con ellos.
Con el transcurso de las semanas, una lenta transformación se produce en el ánimo de todos. Una nube de desinhibición y feliz abandono se instala en sus cuatro almas; las barreras entre los pensamientos de unos y otros comienzan a diluirse, al igual que la frontera entre los recuerdos reales y las sospechas imaginadas, mientras una sensación de fatalidad se cierne sobre la casa. 

RESEÑA

Recuerdo la sensación de frialdad y, ante todo, de extrañeza que me embargó cuando vi Funny Games por primera vez. Introducirse en el mismo corazón de una familia bien avenida para destruirla sin contemplaciones no es algo que se vea todos los días. Michael Haneke tensaba la cuerda de un modo original: se hace cómplice al espectador, tanto del bando familiar como de la parte que acude a demolerlo todo. Podríamos hablar de la influencia de La naranja mecánica (la película) en la obra de Haneke, pero allí donde Stanley Kubrick disfrazaba una comedia negra de terror social (sí, en el fondo La naranja mecánica es una espléndida comedia), Haneke rehuía cualquier componente distractor. Traigo este pequeño debate a colación de La noche en equilibrio, novela en la que Ismael Martínez Biurrun se decanta por lo hanekiano hasta sus últimas consecuencias.

La novela nos plantea las vacaciones de un núcleo familiar formado por madre, padre e hijo, al que se une un amigo de este último. Este amigo atraviesa un momento muy delicado, tanto que sobre él se cierne la sombra del suicidio. La casa en la que disfrutarán de esas vacaciones, propiedad de la familia, guarda un secreto en forma de piedras que, aparentemente, son capaces de absorber los malos pensamientos. Evidentemente, todo parece una gran idea hasta que las cosas se tuercen.

Y es en ese torcerse donde Ismael Martínez Biurrun brilla. El autor es especialista en retratar historias que se van curvando gracias a algún elemento modificador. Asistir como lector a ese extrañamiento gradual es uno de los grandes placeres que nos otorga la buena literatura, y La noche en equilibrio es buena literatura. Lo es porque su autor realiza un dibujo increíblemente detallado de sus personajes, logrando plasmar con una habilidad pasmosa ciertos recovecos mentales que no suelen encontrarse en otras novelas. En este sentido, me encanta cómo se nos presenta a Lili, mujer despreocupada que atiende al arte casi por encima de su familia. El proyecto que la ocupa, y las grabaciones de vídeo que va obteniendo, resultan un ingrediente de lo más sabroso y que, estoy convencido, encantaría al propio Haneke.

Siento que el tratamiento de personajes queda incluso más pulido que en su fantástica novela anterior, Duración de un fantasma, en la que el autor ya dominaba este aspecto. Pero es que, además, desde el mismo inicio la prosa cirujana de Ismael toma el control, deslizando metáforas y detalles poéticos en una narración precisa y reconfortante. Es este uno de esos libros en los que el lector percibe que cada palabra está en su sitio y cada frase fluye con las demás. Más allá del estilo, la trama resulta llamativa, especialmente por esa trabajada sensación de incomodidad creciente que, de algún modo, me recuerda a la poco reconocida película Breve historia de una familia

Ismael Martínez Biurrun dispara a bocajarro contra los lazos familiares, la amistad impuesta y el egoísmo, contra la evolución tecnológica e incluso contra el estatus literario que da voz y prestigio a obras mediocres pero comerciales. El miedo a que todo cambie y la tentación de llevarlo a cabo componen una pareja de baile extraordinaria. Lo mejor es que el autor lo lleva todo a cabo con una oda al extrañamiento y la fatalidad. ¡Y hay una mención a En busca del Imperio Cobra! Increíble novela.

Deja un Comentario

También te puede gustar

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del usuario a través de su navegación. Si continúas navegando aceptas su uso. Aceptar Leer más