Título: No la dejes sola
Autora: Desirée de Fez
Editorial: Blackie Books
Nº de páginas: 224
Género: Terror
Precio: 22 €
SINOPSIS
Alba tiene una vida normal. Tres hijos, un coche, una hipoteca, un marido que lo intenta. Y una madre y una hermana con las que comparte un amor infinito. Pero hay algo que no funciona. Y es que Alba tiene un miedo terrible a quedarse sola. Para ignorarlo, pasa horas al teléfono con su madre y su hermana. Acosada por ese miedo, tiene los ojos en carne viva. Sabe que algo está a punto de estallar. Hasta que una Nochebuena se queda encerrada en un centro comercial cuando todo el mundo ya se ha ido. Fuera, su madre y su hermana la buscan en vano. Dentro, todo lo que Alba ha intentado enterrar durante tantos años lucha, imparable, por salir a la superficie. Después de esto ya nada será igual.
RESEÑA
Los centros comerciales dan miedo. Eso es así. Si en días normales son un imán para que las masas acudan en procesión, durante las festividades navideñas se convierten en lo más parecido al infierno sobre la Tierra. Sin embargo, cualquiera que se imagine encerrado en uno de estos lugares laberínticos y cuasi liminares durante la noche, cuando todo el mundo se ha marchado y la iluminación es parca y solo se escucha el eco de tus pasos, coincidirá conmigo en que ese espacio se convierte en algo inquietante. ¡Que se lo digan a los personajes de Amanecer de los muertos! La(s) protagonistas de No la dejes sola tienen querencia por los centros comerciales, pero también sienten pavor ante la soledad. Los ingredientes de la novela, por tanto, son más que prometedores.
Desirée de Fez vuelca en su primera novela de ficción una serie de situaciones cotidianas mostradas con realismo y efectividad. Se intuye mucho de autobiográfico en el discurrir de Alba y Diana por el mundo, y eso siempre es positivo, porque incita a la empatía. La prosa de la autora es sencilla, ligera y asequible, apoyada siempre en largas conversaciones dialogadas. Todo parece dirigido a un tipo de lector casual y no dado a grandes alardes literarios, lo cual no tiene nada de malo. Pero, ay, si nos ponemos analíticos, esto es todo lo positivo que puedo decir de la obra.
Empezaré por algo que ya he citado, los diálogos. En estos tiempos de consumo fugaz de ocio, el gran público suele agradecer la profusión de diálogo en una novela. Aquí, en mi opinión, la presencia de diálogos demasiado largos es una de las peores cualidades de la obra, ya que Desirée de Fez ha optado por trasladar las conversaciones que sus personajes tendrían en la vida real de manera literal. Esto es, apenas hay acotaciones o incisos y, peor aún, la sensación es la de haber graabdo frases literales escuchadas en la realidad e insertarlas tal cual en la novela. En general retratan discusiones entre los personajes, lo cual por supuesto no es malo, pero tales conversaciones caen en exceso en lo coloquial y en no ahorrar partes que resultan innecesarias por repetitivas o porque, sencillamente, no aportan nada. Además, en algunas ocasiones los personajes expresan en voz alta pequeños resúmenes que deberían pertenecer al narrador. Esto puede ser del agrado de algunos lectores, pero, bajo mi punto de vista, no es buena idea. El efecto que provoca en mí este recurso es el de cansancio, repetición y desconexión.
El estilo narrativo incide en el mismo problema. No hay rastro de sutileza o intención literaria alguna, todo se muestra de manera literal, las metáforas se sobreexplican y, por ello, pierden su efecto. Además, se incurre en repeticiones literales, algunas dentro de la misma frase, lo que me hace pensar que no se ha realizado una corrección adecuada del texto.
Si atendemos al contenido, el debate será mucho más subjetivo. Lo que yo encuentro es que los personajes, durante muchos momentos, actúan de un modo pero piensan de otro totalmente distinto. Esto se manifiesta especialmente durante el tramo de desenlace que, aun resultándome lo más interesante de la obra, parece arrojar un mensaje contradictorio. La autora trata de hablar de la carga de la mujer moderna, eso queda muy claro, pero sus personajes no dejan de mostrar su egoísmo y materialismo. Algo no me encaja.
La metáfora final, que es lo que más entronca con el terror moderno, y más concretamente con el subgénero del body horror, resulta curiosa, aunque reconozco que no acabo de comprenderla del todo. Probablemente sea un problema mío. Creo que No la dejes sola satisfará a lectores poco exigentes y decepcionará a los demás. Me consta que Desirée de Fez es todo un referente en cuanto a la divulgación de cine de género, pero me temo que su primera novela no ha salido todo lo redonda que hubiese sido deseable. Una pena.

José Luis Pascual
Administrador
