RITUAL ROMÁN I: UNA EDAD DIFÍCIL (Anna Starobinets – Ediciones Nevsky)

por Román Sanz Mouta

CRÓNICA DE MIEDOS PERSONALES (por Román Sanz Mouta)

Vivo en un escalofrío desde que leí el primer relato de ese complejo y estremecedor libro que es Una Edad Difícil. Si bien es cierto que no utiliza, ni necesita, complejos arquetipos literarios, sí es capaz de deformar palabras de uso e intención inocentes para convertirlas en cuchillos mentales que anidan creando pesadillas recurrentes, sean de hormigas o monstruos, de cotidianidades o alteraciones.
Porque hace que cualquier acto normal como ir a trabajar, jugar en el parque, coger el metro… pueda contener terribles consecuencias ajenas a nuestra voluntad o moral. Títeres de la naturaleza y las circunstancias. De un único suceso inesperado.

Así es como Anna Starobinets horada y penetra el subsuelo de nuestros pensamientos donde manipula la imaginación que, unida a su prosa, cobra formas horrendas y nefastas que ella firma con alegría. Creando el terror de forma sutil, haciendo que converjan de forma tan inevitable como improbable. Y lo narra casi con voz de niña que cuenta su realidad sin concebir la crueldad y daño de la misma «es sólo una historia, tranquilos». Eso desconcierta y acentúa el efecto perturbador, nos vuelve confiados.
Así nos mece y susurra cada una de estas ideas plausibles, donde la lejana Rusia parece nuestro pueblo o vecindario, donde nos situamos en la historia, en el o la protagonista.

Posee además una virtud tan inherente como valiosa y compleja de encontrar: el arte del giro y la sorpresa. Rara es la pieza donde no te tuerce la previsión lectora, ese intento de intuición para adivinar el desenlace. Pues no, somos golpeados una y otra vez con emocionante padecer. Y dejados luego caer de vuelta a la calma con finales que casi no lo parecen.
Como ella misma dijo en el Celsius, su miedo es que lo normal se transforme en algo más, nuevo, diferente, terrible. Bajo la piel. Y afirma que no sonríe escribiendo estas maldades (ningún presente la creyó). Es la anomalía en lo ordinario y mundano, tal que resumo en este pequeño apunte de cada relato:

-Una edad difícil: no quiero contar de más para no romper todas las revelaciones que guarda. Pero, tratando cronológicamente la infancia y adolescencia de un niño a través de varias voces, vemos cómo el cambio y la evolución pueden devenir en terribles. Uno de los mejores siete relatos que he leído.

-Vivos: hablando de una guerra sin apenas supervivientes, los pocos restantes guardan tesoros en sus revoluciones, y pueden traer cosas de vuelta a través de nuevas tecnologías. Pero ¿qué es real y qué no en ese futuro cercano? ¿La verdad tiene dueños?

-La familia: una pesadilla se convierte en bucle, en broma pesada enredando con la identidad de uno, que es retorcida y devuelta cual juguete roto deformando su realidad. ¿Sabrá el protagonista discernir entre todas las posibilidades?

-La agencia: hay personas nacidas y destinadas para hacer lo que tienen y deben, pero nunca lo que quieren. Es cosa de situarlas en el lugar adecuado, con la motivación y el arma exactas. Enseñarlas a interpretar y activarlas en el instante justo. Porque las órdenes, directas o indirectas, resultan siempre terribles. E incluso más: ¿somos una tabula rasa en nosotros mismos?

-La grieta: corta y terrible fábula donde los adultos debiéramos aprender y preguntar las reglas de la existencia a los niños. Porque las tienen más recientes de su concepción. Y romperlas tiene precio.

-Las reglas: una serie de vidas encorsetadas que se unen con parecidas directrices del anterior relato; normas y reglas no escritas, susurradas. Solo que aquí no existe el desconocimiento, y sí el miedo al error, al cambio.

-La eternidad de Yasha: ¿en qué consiste la inmortalidad? ¿Y para qué sirve? Esas son algunas de las muchas preguntas que plantea este texto, donde ridiculiza por incredulidades esa prebenda en demasía anhelada, y que puede traer más tormento que gloria. Hay un sentido del humor muy oscuro aquí.

-Espero: una fantasía que se convierte en realidad a través de la soledad y la dejadez. Nadie es quién para decirnos qué debemos o qué no debemos amar. Y la fe es un arma muy poderosa, unida a la paciencia.

Pues estas son las obras componentes de esta colección, en descripción extravagante y evitando spoilers para que podáis degustar el macabro guiso compuesto por la autora.
Reconozco que estoy literariamente enamorado. Y quiero aprender a escribir y criar pequeñas pesadillas como estas, que devoren el mundo cuando crezcan, al igual que ella hace.
Grande Anna Starobinets. Voy por tus siguientes obras.

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