Título: Miembro fantasma
Autora: Fernanda Trías
Editorial: Páginas de espuma
Nº de páginas: 148
Género: Relatos
Precio: 17 €
SINOPSIS
El miembro fantasma es la amputación que permanece como dolor y como presencia. ¿Se trata de un dolor imaginario? No, es real. Los personajes de estos cuentos cargan con lo perdido. Dolores que quedan enquistados, latiendo sordamente en el ámbito más íntimo; que permanecen alojados en la memoria de las familias, los amantes, las amistades; que se inscriben en la historia de una nación herida. En ese universo, las adicciones, las huidas o los desapegos son la anestesia para lo que no se puede soportar o borrar: porque algunos fantasmas no se ven, deambulan dentro de nosotros.
RESEÑA
Confesión: tengo una experiencia muy cercana con esto de los miembros fantasma. A mi madre tuvieron que amputarle el dedo meñique de su mano izquierda. Nada grave, solo un desgarro de tendón que nunca pudo curarse. El cirujano realizó un trabajo magnífico, tanto que, a nivel visual, parecía que la mano jamás hubiera contado con un dedo extra. Recuerdo que, en los días menos pensados, mi madre afirmaba que le picaba el dedo, que le dolía, decía que cómo era posible aquello, que doliera el vacío. Los cuentos de Fernanda Trías son un poco así. Quizá no te piquen en el mismo momento de llegar al punto final pero, cuando menos lo esperes, notarás un hormigueo repentino y recordarás la historia.
Aprovechando ese concepto, la escritura uruguaya compone un libro extraordinariamente coherente y sólido. El universo literario de Trías, en este volumen, es habitado por gentes a menudo incapaces de avanzar sin perderse en recovecos oscuros que comprometen su ya de por sí escasa estabilidad. Un par de cuentos se adentran en lo metaliterario como manera inexcusable de retratar algunos aspectos de la creación. El resto, en cambio, opta por el drama cotidiano escrito con una sutileza magistral.
Si en el estupendo El buen mal Samanta Schweblin nos regalaba uno de los mejores cuentos de este siglo, «El ojo en la garganta», aquí Fernanda Trías hace lo propio con «Ciclón». Se trata de un cuentazo que se nos narra a través de los ojos de una mujer mayor. Su amiga del colegio, Ana María, se volvió una escritora de éxito gracias a una novela en la que narraba su experiencia de niña en un campamento cuando les agarró un ciclón. Se nos habla de la memoria, de cómo nuestros recuerdos van disfrazándose con el paso de los años, de cómo las verdades que creíamos inmutables no son más que tejas de un galpón que vuelan cuando arrecia el huracán. También se sugiere el deseo reprimido y el inevitable arrepentimiento. La forma, pulida tanto en la estructura como en la voz narrativa. Redondo, universal, extraordinario relato.
Hay más momentos destacables. Nada en los cuentos de Trías te prepara para la pieza que da nombre al libro. «Miembro fantasma» es un recorrido por una época difícil, una narración estructurada con base en recuerdos y detalles minuciosos de una infancia marcada por la dictadura y los desaparecidos. Aunque la forma elegida por la autora puede parecer meramente adornativa, el desenlace nos regala uno de esos giros que no vemos venir y que le da sentido a toda la estructura del cuento.
La literatura de esta uruguaya cabalga siempre acompañada. La culpa o la depresión viajan junto a un pichón recién nacido incapaz de volar. La adicción y la mentira caminan al lado de televisores en los que se repite, una y otra vez, la secuencia de la destrucción de las Torres Gemelas. La extrañeza y el silencio pandémicos se hacen acompañar de la muerte fría (cuerpos tirados en la calle sin contemplaciones). Y el olvido, el omnipresente olvido, es el que traspasa el papel para quedarse con el lector en un ejercicio de contradicción o, tal vez, de autoengaño, que fascina por reconocible.
Si bien algún cuento puede cojear dentro del conjunto, en general encontramos aquí una interesante explosión de literatura moderna y universal; un nuevo ejemplo de cómo se escriben actualmente la ausencia, la desmemoria, la decadencia o la herida. Muy, muy recomendable.

José Luis Pascual
Administrador
