MI HERMANA, ASESINA EN SERIE (Oyinkan Braithwaite – Alpha Decay)

por José Luis Pascual
“Ayoola me convoca con estas palabras: «Korede, lo he matado». 
Yo esperaba no volver a oírlas nunca más”.
Con estas líneas se inicia Mi hermana, asesina en serie, novela de la escritora nigeriana Oyinkan Braithwaite. Son unas palabras que anticipan un tono inquietante que en realidad es mucho más taimado de lo esperable, ya que la autora se centra en un aspecto quizá menos explotado: la perversidad.

Korede es una enfermera enamorada de su médico jefe. Ayoola, hermana de Korede, es una bellísima joven ante la que cualquier hombre cae rendido. El problema de Ayoola es que en su interior late un instinto asesino que la lleva a matar a sus amantes. El conflicto estalla cuando Ayoola se encapricha del amor platónico de su hermana.

Mi hermana, asesina en serie no es una novela sobre una asesina en serie. Es una novela sobre su hermana. Ese cambio de foco respecto a lo habitual es la original aproximación que convierte a esta obra en una pieza novedosa. Porque estamos acostumbrados a ver a los asesinos a través de sus propios ojos, en primera persona, o bien desde un observador externo con poca implicación con el susodicho. Aquí es todo lo contrario. 
Como decía antes, es esta una obra perversa. Y lo es por dos motivos fundamentales. El primero es el costumbrismo con que la autora desarrolla la trama, llevándonos a vivir el día a día de Korede y haciéndonos compartir sus frustraciones respecto a su trabajo como enfermera y sus lejanas esperanzas de que el amor que siente por el doctor Tade sea correspondido. Y, por supuesto, dejándonos ver los problemas que causa el comportamiento de Ayoola, su hermana.
El segundo es el tono frío y desapasionado con el que se encaran los asesinatos. Porque hay un hecho importante en este sentido: la narradora en primera persona de toda la novela es Korede, con lo que ese tono pertenece a la hermana inocente, que sin embargo es retratada como una persona excesivamente responsable, maniática del orden y la limpieza, y obsesiva del control. Ayoola, la asesina, es dibujada como un ser alegre y despreocupado, amante de la diversión y la frivolidad estética. En esa contradicción de roles radica la perversidad.

A través de pequeños detalles, muy sutiles, la autora dibuja un trasfondo social nada halagüeño, escondido debajo de la trama pero haciendo el suficiente ruido como para saber que está ahí. Lo vemos en el personaje de la criada, en el comportamiento corrupto de un policía de tráfico, en la taimada confesión de que un poco de dinero basta para “movilizar la profesionalidad” de la policía.

Con otro tipo de detalles, se dibuja a una protagonista maniática de la limpieza, gran contraste con el desastre y despreocupación total que es su hermana. Detalles que crean personajes y decorado.
Aunque la historia principal pueda hacer pensar que estamos ante un thriller o incluso ante una novela de terror, el tratamiento que hace la autora la acerca mucho más a la comedia negra, muy negra, aun admitiendo tintes trágicos salpicados aquí y allá.

Formalmente, la novela cuenta con una serie de virtudes. Oyinkan Braithwaite opta por narrar utilizando capítulos muy cortos, lo que facilita una lectura tremendamente ágil que se beneficia, además, de estar contada alternando con acierto tiempo presente y pasado. La estructura es desordenada, con continuos saltos adelante y atrás en el tiempo, cosa que hace que vayamos poco a poco generando el dibujo completo de la historia y enganchándonos a las distintas subtramas que siempre se sienten como una sola. A esto hay que añadir que todo se concentra en menos de 200 páginas, hecho positivo ya que creo que una mayor extensión podría haber dañado el relato.

Estamos ante una de esas obras que encierra más de lo que parece, y que finalmente se revela en comedia negra que sirve para esbozar una sociedad africana que resulta extrapolable a cualquier país occidental, y para recordarnos que el egoísmo nos gobierna. Tal vez le falta algo de potencia a la hora de mezclar géneros o, al menos, de introducir el elemento inquietante que no debe faltar en una obra que de alguna manera habla sobre una asesina en serie. Pero quizá ahí radica el verdadero triunfo de Braithwaite, consistente en subvertir una novela negra y transmutarla en algo diferente. Muy interesante propuesta.

2 comentarios

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Mangrii febrero 20, 2020 - 10:33 am

Me lo pase muy bien con este libro. Una tarde de lectura de lo más agradable, en esta especie de culebrón repleto de asesinatos que encierra más de lo que parece 🙂

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José Luis Pascual febrero 20, 2020 - 11:00 am

Sí, recuerdo leer tu reseña antes de leer la novela. Curiosamente, me da la sensación de que es un título que no ha tenido la repercusión que se esperaba. Pero al igual que tú, disfruté bastante su lectura.Un abrazo.

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