Esta habitación imposible de comer (Nicol Hochholczerová)

por José Luis Pascual

Título: Esta habitación imposible de comer

Autora: Nicol Hochholczerová

Traductora: Mónica Sánchez Presa

Editorial: La Caja Books

Nº de páginas: 144

Género: Narrativa contemporánea

Precio: 19,90 €

SINOPSIS

Tereza tiene doce años. Ivan, su profesor de dibujo, cincuenta. Durante más de un lustro los unirá una relación enmarañada por el poder, el desequilibrio, el sexo y la obsesión. Tereza se confesará con su amiga Silvia y buscará palabras para nombrar esa sensación que le bulle en las entrañas. Ivan guardará el secreto y soñará con relojes que hacen tictac y lo persiguen. Cuando se emborrache, repetirá: «Te pareces tanto a mi hija, ¿sabes lo aterrador que es eso?».

RESEÑA

Me gustaría empezar remitiendo al artículo «La palabra ausente», que escribí para recoger dos aspectos fundamentales que deben estar presentes en todo buen cuento literario: la fugacidad y la ambigüedad. Si bien estaba dirigido a los rudimentos del relato breve, de tanto en tanto uno se topa con obras largas que utilizan estos recursos con maestría. Esta habitación imposible de comer es un ejemplo extraordinario de cómo abrigar lo fugaz y lo ambiguo y, una vez que se sienten cómodos, retorcerlos hasta darles una nueva forma. 

La escritora eslovaca Nicol Hochholczerová debutó en 2021 con esta novela, cuyo primer párrafo ya nos golpea con una demostración de sensibilidad literaria al servicio de las emociones fuertes. Un padre, cuya hija se ha despegado muy pronto de su entorno, celebra las muertes de personas cercanas, pues ello le permite volver a verla. Es esta una emoción tan incisiva como humana, que no suele explorarse demasiado y que ya indica por dónde irán los tiros en la novela.

La obra se estructura de acuerdo a fragmentos breves que casi podrían funcionar como microrrelatos. El primero, soltado a bocajarro, tiene el número 50 en su título. El segundo, el 12. Esta numeración se va alternando a lo largo de la novela, y será el lector quien descubra, en un momento dado, a qué corresponde. Percatarse de su significado es recibir un uppercut sorpresivo que, como otros elementos de la obra, van destruyéndote poco a poco. Así, Esta habitación imposible de comer demuestra ser un púgil incansable que no deja de herir al lector una y otra vez.

Qué decir del estilo. Poesía descarnada mezclada con vulgarismos y con un componente de puzle muy atractivo. La manera en que la autora afronta temas tan delicados como el trastorno obsesivo, el sexo o la dependencia ralla en lo malsano, aunque el lirismo que impregna a la novela la dota de una potencia inusual. Constantes hilos narrativos se entremezclan, apareciendo de tanto en tanto, en una urdimbre que genera una voz muy particular, una voz que tiene tanto de extraña como de poderosa. La fugacidad a la que hacía mención aporta un ritmo endiablado gracias a los fragmentos tan breves de que se compone cada página. La ambigüedad, sin embargo, permanece dentro de nosotros tras cada punto y aparte. 

Es esta una novela distinta, punto de encuentro a medio camino entre Lolita y El papel pintado amarillo. En ella subsiste una visión de la realidad fragmentaria y una tendencia a romper las reglas, mensaje este que se amplifica por el estilo de Hochholczerová. En un panorama literario pagado a sí mismo con el cliché, la impostura y la artificialidad, autoras como Nicol Hochholczerová y obras como Esta habitación imposible de comer acuden al rescate armadas hasta los dientes. En su poder, mordiscos de literatura salvaje, incómoda y abrumadora. 

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