Carlos Ruiz Santiago

por José Luis Pascual

Mi nombre es Carlos Ruiz Santiago, nací el día de la madre de 1998 en Sevilla. La expresión creativa siempre ha sido algo que me ha atraído sobremanera, ya fuera a través del dibujo o la escritura.

Aunque siempre fui un niño muy nervioso y dado a la imaginación, comencé a escribir teniendo no más de catorce años. Después de una descripción libre bastante exitosa, mi profesor de lengua me motivó a participar en el concurso de relatos cortos que organizaba Coca-Cola por aquel entonces. Practicamos un tiempo y me presenté. Fue un fracaso absoluto, pero desde entonces me aficioné a escribir relatos cortos. Eso, junto con mis ansias lectoras de terrores cósmicos y fantasías decadentes y mi amor por los juegos de rol, que se acrecentó en el instituto y no ha hecho más que aumentar desde entonces, me ha llevado a escribir.

Siempre toco en mis escritos algo que va entre medias de una espada y brujería asquerosa y decrépita y un horror sanguinolento y lleno de brutal naturaleza humana y horrores más allá de nuestra comprensión, pues al final uno escribe lo que lee. Finalmente, en 2019, autopubliqué mi primera novela, Salvación Condenada, que llegó a poder presentarse en la Casa del Libro. Continúo desde entonces con otros proyectos de novelas, escribiéndose a ritmo constante y seguro.

Escribo semanalmente reseñas de cine en el blog La Horroteca de Darko. También he participado en podcasts como Monográfico y programas de radio como Paraninfo. También soy el orgulloso co-creador de la «Asociación Boticaria de amantes de la fantasía, el terror y la ciencia ficción», dando charlas sobre cine y literatura de género en distintas librerías, bibliotecas, cafés culturales y demás.

OBRA LARGA PUBLICADA

Salvación Condenada

Peregrinos de Kataik

OBRA CORTA PUBLICADA

Carne de rata 

Dame amigos malvados, pues es a ellos a los que entiendo.
Joe Abercrombie

El dinero es solo una idea, tiene poder. Solo que no es poder real, es la ilusión del poder. Pero esa promesa es suficiente mientras todo el mundo pretenda que es real. Deja de pretenderlo y todo se desmorona.
Steven Erikson