MESMO DELIVERY (Rafael Grampá – Dark Horse)

por José Luis Pascual

Entrada publicada originalmente en la desaparecida web Terror.Team


Carreteras fronterizas, estaciones de servicio polvorientas y rednecks de medio pelo son los elementos de entrada de esta salvaje obra creada por Rafael Grampá y que hará las delicias de los aficionados a las historias más hardcore. Lamentable e inexplicablemente inédita en España, estamos ante una historia breve de las que se lee en un suspiro pero se disfruta terriblemente gracias a un apartado visual increíble.


Mesmo Delivery es un salvaje divertimento, que basa la mayor parte de su atractivo en el peculiar estilo de dibujo de Rafael Grampá. El artista brasileño, en apenas 50 páginas, se despacha con una orgía de violencia extrema en la que imprime una gran atención al detalle, al tiempo que encuentra la belleza en el exceso más descarnado, retratándolo sin ningún tipo de cortapisas. Grampá hace un tremendo uso de la narrativa gráfica, consiguiendo algunos encuadres que quedarán en nuestras retinas y dando lo mejor de sí en las brutales secuencias de acción. La trama, no por sencilla deja de ser totalmente efectiva, presentándonos una pelea por dinero entre dos auténticos rednecks. La gresca se complica accidentalmente y termina desmadrándose de manera brutal. Claramente, el guión es en realidad un mero vehículo al servicio del espectacular arte, y en este caso no debe ser de otro modo. Por su tono casi de exploitation, y también por su brevedad, podríamos emparentar «Mesmo Delivery» con otras obras recientes como los recomendables “programas triples” que nos ofrece Doggy Bags (actualmente publicándose en España por Dibbuks), pero subiendo si acaso varios puntos en cuanto al nivel de truculencia y explicitud.

Como decíamos, los lápices de Rafael Grampá venden el cómic por sí solos, apoyados en una paleta de colores muy básica pero muy apropiada para una historia de carretera como esta. El diseño de los personajes es magnífico, ya que uno se da cuenta de la personalidad de cada uno de ellos tan solo viendo su aspecto, sin necesidad de que abran la boca. Otro de los recursos más curiosos y originales es la manera en que el autor hace que “suenen” un par de canciones del mismísimo Elvis Presley en algunos momentos, consiguiendo ponerle banda sonora (y muy apropiada, por cierto) al cómic.

Huelga decir que aquellos lectores de estómago delicado deberán pasar de largo, pese a que aquí el componente paródico es elevado y ayuda mucho a digerir las escenas más truculentas. Dicho esto, podemos concluir afirmando que «Mesmo Delivery» es una verdadera salvajada a nivel visual y una obra tremendamente disfrutable para consumir como si fuera un buen whisky, deteniéndonos a saborear cada viñeta y sintiendo cómo el alcohol arde en la garganta cada vez que pasamos de página.

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