REÍR EN TU FUNERAL (Darío Vilas – Cazador de Ratas)

por José Luis Pascual

Hace poco hablé de Hela, obra en la que Jose Ángel Conde utilizaba el frío como un elemento conductor y simbólico que adquiría tintes apocalípticos. En Reír en tu funeral, el gallego Darío Vilas acude al frío de un modo parecido, aunque más centrado en servirlo como afilada y letal arma del crímen sobre un hastiado matrimonio.

Reír en tu funeral es una novela corta, casi un relato largo, donde se nos cuenta, a través de los ojos del personaje masculino, la extraña reclusión de un matrimonio ante unas condiciones climatológicas que van creciendo en adversidad. La amenaza externa en forma de bajas temperaturas que parecen acechar su residencia termina permeando no solo el interior del hogar de esta pareja, sino también sus propios corazones y, por supuesto, su relación.
Sé que contada de esta manera, la trama puede parecer poco interesante, y hasta cursi, pero la potencia de esta historia no radica en los hechos que se nos narran, sino en la manera en que Darío Vilas esgrime las palabras para adentrarse, lentamente, en la psique de quien las lee. Es Reír en tu funeral una de esas lecturas que puede herir de gravedad a un lector poco precavido, pues durante su desarrollo la novela va apretando ciertas tuercas que, finalmente, se pasan de rosca para soltarnos a la cara un puñetazo demoledor.

Y es que el escritor gallego consigue una de esas cosas fáciles en apariencia pero difíciles de lograr en una ficción: construir el retrato de una relación anodina, prácticamente rota, e ir girándolo poco a poco hacia lo extraño, introduciendo un par de elementos inquietantes que van invadiendo la normalidad y convirtiéndola en otra cosa. Esa paulatina transformación culmina en un desenlace que abruma, y que puede dejar muy mal cuerpo a quien se imbuya de las sensaciones que Darío Vilas edifica. Por tanto, la novela deambula desde el inicio dejando una impronta de realismo fantástico y, poco a poco, va incrementando la inquietante presencia de un surrealismo simbólico hasta llegar a un desenlace desmesurado y tangencial respecto al inicio, que nos zarandea de modo atroz. De fondo, parece que el escritor es prolijo en eso de vapulear al lector con historias tristes y aplastantes. Y así es como yo entiendo la literatura.

Es complicado englobar la novela dentro de un género determinado, ya que sus páginas desprenden un fuerte componente surrealista, aunque al mismo tiempo pretende ser una deformación de un relato costumbrista. La introducción de elementos inequívocamente terroríficos como una presencia inquietante o la existencia dudosa de un vecino, completa una mezcla muy estimulante. Reír en tu funeral habla de la incomunicación y la falta de empatía en las relaciones cercanas, pero también de un sentimiento maternal —o paternal— llevado al extremo, hasta el punto de resultar sumamente perturbador.

Alejándose de la complacencia y el cliché, aquí tenemos a un autor comprometido con un estilo nuevo, que se revela tan frío en su forma como abrasador en su fondo. Siempre son de aplaudir este tipo de miradas, por lo que seguiré adentrándome en el universo de Darío Vilas más pronto que tarde. Deberían hacer lo mismo.

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