Ritual Román 79: Agentes de Dreamland

por Román Sanz Mouta

Título: Agentes de Dreamland

Autor: Caitlín R. Kiernan

Editorial: Alianza Runas

Nº páginas: 128

Género: Horror cósmico

Precio: 14,30€ / 7,99€ (digital)

En una calurosa mañana un agente especial del gobierno llega a Winslow, Arizona, y se reúne con una mujer para intercambiar información sobre un suceso inexplicable que ha ocurrido unos días antes. En un rancho cerca del mar de Salton el líder de un culto ofrece a sus seguidores algo en lo que creer: el futuro se aproxima y ellos van a participar en su llegada. Un día después de los acontecimientos en el rancho que inquietaron tanto al agente del gobierno como para buscar ayuda de “otras” fuentes, el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins pierde contacto súbitamente con una sonda interplanetaria de la NASA, que ha encontrado algo extraño más allá de la órbita de Plutón. Y una mujer que flota fuera del tiempo busca en el futuro y en el pasado respuestas que puedan salvar a la humanidad.

 

CRÓNICA PERSONAL E INTRANSFERIBLE:

Una novela con estilo que se adentra en temores más que terrores, en eso que sucedió y sucederá, que sigue ocurriendo ciego a nuestros ojos porque somos incapaces de comprender aquello mayor que nuestra propia existencia de hormigas.

Desarrollada con elegante pulcritud, siempre la palabra adecuada, obligando al lector a esforzarse. A mostrarse cultivado dentro de una historia enrevesada donde participas construyendo el puzle en tu cabeza, sobre el espacio-tiempo y los improbables monstruos que te cuentan, que existen, que son y acechan. Con la sombra de un Lovecraft orgulloso porque no se gastan expresiones ni palabros en vano. Todo está al servicio de la obra. Porque me sorprende que me sorprenda una prosa para bien, buscar un término desconocido, alegrarme una noche oscura con una sensación de perturbadora tiniebla.

Pero también quiero hablar leve de su argumento, casi género negro por la desesperación que muestran los personajes, el protagonista penando y asumiendo segura derrota sin dejar de avanzar hacia delante, queriendo saber aún en contradicción consigo mismo, el perfecto perdedor. En búsqueda para salvar al mundo del virus alienígena cuando no se puede rescatar a una sola persona. Quimeras. La convicción de la verdad desde extremos opuestos que chocan.

Y resuelve sin resolver, sin clímax, sin fuegos artificiales. Porque no podía salir bien. No vamos a ganar. Sólo podemos demorar el fracaso. Porque no ves venir los giros, sino el mismo avance de un argumento que llega como marea ora tranquila ora desbocada en esta compilación de escenas que forman un todo narrativo.

Como apunte quizá negativo, es difícil conectar empáticamente con los personajes, quizás sí algunos de sus pensamientos y sentimientos, pero nunca el global; son fríos, partes de cuadros, retratos ajenos.

Con todo, me ha encantado, subyugado. Es una novela para la que debes estar preparado, arriesgar, desafiarte. No decepciona.

Y volveré a apostar por la autora, sin dudas, con miedos.

Leed y temed.

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