Estrellas oscuras, Costas salvajes

por Román Sanz Mouta

Título: Estrellas oscuras

Autores: Lonnie Nadler, Jenna Cha, Brad Simpson

Editorial: Hidra

Nº páginas: 160

Género: Horror cósmico primordial

Precio: 17,50€ 

Título: Costas salvajes

Autores: Ram V, Sumit Kumar, Vitorio Astone

Editorial: Hidra

Nº páginas: 160

Género: Aventuras de terror clásico

Precio: 17,50€

SINOPSIS DOBLE

Estrellas Oscuras

Una joven trampera deja atrás a su familia para perderse en un onírico bosque invernal que oculta una amenaza cósmica. 
Corre el año 1887, y Eulalie Dubois ha pasado toda su juventud siguiendo el modo de vida de su familia, aislada del resto del mundo. Pero la libertad le llega en forma de un extraño paquete que debe entregar en una ciudad sin nombre que está al norte. Pero en el bosque hay algo siniestro que desea con fervor lo que ella está transportando. 
Una historia de terror cósmico y supervivencia de las perturbadas mentes de Lonnie Nadler (The Dregs, Marvelous X-Men) y la artista debutante Jenna Cha.

Costas Salvajes

En 1766, dos siglos después de que el primer barco occidental llegara a la Costa Malabar, la compañía oriental de las Indias busca asegurar su futuro gracias a la lucrativa ruta de la seda. 
Un ser maligno viaja a bordo de un barco de la compañía con la esperanza de establecerse en esta tierra lejana. Pero pronto descubrirá que se trata de un territorio que cuenta con criaturas y leyendas más antiguas que él mismo. 
En estas costas salvajes, los días son largos y abrasadores, y las noches están llenas de dientes.

CRÓNICA GRÁFICA A DUO

Tenemos hoy dos comics de la editorial Hidra, tan sorprendentes como impactantes (¡alucinantes!), y quiero poner su reseña junta porque fue como realicé el pedido y como os recomiendo hacer. Saldréis ganando. Aunque pueda parecer que no guardan relación, ambas se vinculan con la literatura de terror, en su ramificación clásica por un lado, y cósmica por el otro. Vamos a desgranar cada historia, sus formas y fondos.

Estrellas Oscuras

Lo primero que nos cautiva es un dibujo incómodo de ver, nefasto en el buen sentido, porque se te clava en la retina. Porque se almacena en ese recóndito rincón de la mente que trabaja el miedo. Y lo hace con un virtuosismo turbio, con personajes feos, con sombras y arrugas y ángulos y posiciones corporales o paisajes devastadores. Blanco sobre negro sobre blanco.

Nos cuenta la historia de una muchacha, de la que conocemos su periplo familiar en el primer capítulo (ambas obras se conforman de cinco actos), ambientado en una suerte de americano oeste invernal y nevado. La joven recibe un paquete y emprende una escapada harta de la vida que lleva. Allí recorre y se pierde en el bosque (ese dibujo…). Descubriendo que el paquete contiene una extraña criatura de reciente nacimiento (en apariencia) a la que debe cuidar y también teme. Aquí es cuando divisa su primera estrella oscura y comienza el verdadero periplo lovecraftiano y delirante. Porque vamos a asistir a una pesadilla vívida que nos contagia con ese comentado ambiente, con su ominosa insalubridad. Y lo disfrutamos. Tanto y mucho.

El poder de la ilustración va ganando importancia de la mano de una trama retorcida, pues cada ilustración contiene detalles enfermos de forma intencionada, que se deben mirar dos veces. Es verdad que el tipo de letra (y las cartas, varias páginas) al ser en testimonio la obra, tienen una fuente que puede dificultar la lectura, y que además lo denso de ese argumento recomienda repasar cada frase dos veces. Pero todo aquello que merece la pena (y lo merece) requiere esfuerzo. Pues la joven pasa por una serie de dificultades cargando con la criatura, atravesando bosques y planicies nevadas, superando encuentros funestos de violencia cuasi explícita y sin ahorrar costes, y sumiéndose cada vez más en el conocimiento progresivo sobre aquello que no debería saber. Que nadie debería conocer o siquiera intuir. A medida que avanza, extraviada entre sueños y realidades, aunque empiece a comprender que no está soñando, comunicándose con la criatura y con mucho más. Pistas en el firmamento y en lo profundo de lagos gélidos. Todo eso nos lleva a un «Midsommar lovecraftiano» como desenlace, donde la mujer debe tomar una decisión oscura.

Una novela gráfica arrebatadora por lo terrorífico, lo crudo, lo ocre, lo sugerente. Las sombras, las estrellas huecas, el cosmos que te absorbe, las miradas sin fondo. A degustar con fuego lento y cordura presta.

Costas salvajes

Se cambia por completo el tono. Pues las lustraciones son una gozada y nos saltan a los ojos nada más abrir el tomo; dibujos perfilados al detalle, realistas, con un colorido sobresaliente dotado de minuciosidad, precisión, estilización. Ya sean los personajes, humanos o bestias, y animales, ya sean los paisajes, ese barco navegando la inmensa mar, esos templos, esas selvas y junglas… Un deleite preciosista para el sentido de la vista.

Sobre el argumento, no se queda atrás. Vampiros, pareciera de inicio (no mi más estimado ser, al que veo ya desgastado por el mal paso del tiempo en su contra). Pues un vampiro exiliado a otro continente por actos (atroces, por supuesto) que casi devela la existencia de los suyos, y que es perseguido por el cazador de turno (quien llegará hasta el final), se encuentra con una leyenda mayor en su llegada a la India; más antigua, más poderosa, más temible, y que ha decidido vivir en el lado de los hombres, acompañado por el amor de su vida, una joven que supone su pilar. Intentando no revertir a lo salvaje, contenido. Una leyenda que se esconde a plena luz y se acaba encontrando con otra ya en las primeras páginas. Todo ello sito en la Costa Malabar, 1766, sudoeste de la India. No quiero desvelar mucho, pero… asistimos a la historia de los pueblos indios, de cómo convivían lo reyes con los pobres, de la existencia en la selva, del pacto y el trato con lo animal y lo vegetal, de esas invasiones inglesas por la Compañía de las Indias Orientales, de la guerra y las pequeñas batallas por los poderes locales, de las traiciones entre los diferentes estamentos para salvaguardar sus tronos sin comprender que el invasor acabará con todo. Esta entidad primigenia vela por lo suyos. Haciendo sacrificios. Y sabremos de su antiquísimo origen, de las raíces de dicho amor. Y de la caza a la que se ve sometido por esa otra especie mística que desea tomar justicia (predominar), a la vez que se inmiscuye el protagonista contra su voluntad en una guerra la cual no le atañe, pero a la que se siente arrastrado. Renunciando a mucho tanto como todo. Pues imaginad todas estas tramas con unos dibujos que se cuentan entre lo mejor que he visto en los últimos años.

Soberbio. Y no regalo ni una palabra.

No puedo más que recomendarlos al unísono; Estrellas Oscuras y Costas Salvajes. Indivisibles. Espectaculares. Con edición de lujo, tapa dura, papel del bueno, extremadamente cuidada, capitulados con mimo. Y creo que premiados ambos (y si no, deberían). Hermosos. No solo lucen (y reverberan) en la mente, también en la biblioteca.

Asistimos a novelas gráficas de horror cósmico y aventuras de terror imperdibles. Os contagiarán sus miedos, sus leyendas, su arte. Pura esencia.

Lanzaos. ¡Ya!

Pd: me encanta el olor a libro nuevo, pero el del cómic alcanza lo sublime, y se conserva dicho aroma por mucho más tiempo.

2 comentarios

FRANKY octubre 6, 2021 - 7:32 pm

Es verdad que ese olor tiene una cualidad muy particular y longeva!

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Román octubre 7, 2021 - 10:45 am

Podría morir en ese olor…

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