Ritual Román 110: La campaña escarlata

por Román Sanz Mouta

Título: La campaña escarlata (Los magos de la pólvora 2)

Autor: Brian McClellan

Editorial: Gamon Fantasy

Nº páginas: 608

Género: Fantasía épica-Grimdark

Precio: 23€ / 7,99€ (digital)

La invasión acecha y no hay quien lidere la defensa.
El ataque de Tamas a Kez termina en un desastre cuando queda detrás de las líneas enemigas, con una facción de su ejército, sin suministros, ni la esperanza de recibir refuerzos. Tamas deberá guiar a sus hombres en una temeraria marcha para defender a su país de un Dios enfurecido, Kresimir.
En Adro, el inspector Adamat busca desesperadamente rescatar a su esposa. Deberá rastrear y enfrentarse al enigmático amo de Lord Vetas. 
Los generales de Tamas pelean entre sí, las brigadas continúan perdiendo terreno, y Kresimir quiere la cabeza de aquel que se atrevió a dispararle en un ojo. A Tamas y sus Magos de la Pólvora se los supone muertos, y Taniel Dos Tiros se ha convertido en la última línea de defensa contra el avance del ejército de Kremisir.

 

RITUAL

Vaya por delante una verdad; no sé por qué me gusta tanto esta saga de Los magos de la Pólvora. Suelo tener un buen radar para aquello que destaca sintonizando con mis particulares gustos, y por norma descifro las partes, en estilo, forma y fondo, y las razones por las que me engancha una novela. Aquí no; ya dije en el ritual de la primera parte que no sentía una afinidad natural con mi percepción iniciática de la obra, y, sin embargo, le reconozco múltiples méritos a los que no me veo capacitado para poner nombre. No entraremos en comparación con otras trilogías y autores que todes tenemos en mente. Puede que se trate del sistema de magia y sus tres categorías: dotados, privilegiados o magos de la pólvora (y alguno más), junto con los dioses incipientes, padres irresponsables que regresan al mundo. Pero no. Puede que sea la mezcla entre argumento, diálogo casi siempre en disputa y acción en su justa medida. Nono. Puede que los personajes resulten tan poderosos, empáticos y verosímiles que me vea reflejado en ellos. Tampoco. Quizá la suma de factores y mucho más, ese factor X que te liga a una historia y que por ende resulta indefinible. Porque esta segunda novela, La Campaña Escarlata, me ha resultado una lectura tan placentera como subyugante.

Y no es un manuscrito de transición entre la presentación en el primer volumen y el previsible clímax perentorio en el tercero. Para nada. Entramos de lleno en la batalla, con el mariscal de campo Tamas (caudillo del ejército y del incipiente gobierno del pueblo) tomando una decisión que le marcará, que lo tendrá huyendo en territorio extranjero, librando guerras de guerrillas, siempre irreductible pese a su inferioridad junto con sus dos batallones más fieros y sus magos de pólvora cercanos. Porque la guerra contra Kez se ha desatado, y el ejército Adrano, sin su líder, se halla en problemas, por mucho que el héroe y asesino de dioses e hijo de Tamas, Taniel Dos Tiros, aparezca en primera línea, con las ventajas y problemas que eso atañe a sus tropas, a sus mandos, a la horda rival llena de guardianes y algunos privilegiados. Por otro lado, la política, ausente esa cabeza visible de la serpiente, el mismo Tamás, quien derrocó y decapitó a la realeza para imponer la democracia (suena raro imponer la democracia, lo sé), se remueve inquieta, con enemigos de diversos países pugnando por tomar ventaja frente a los poderes fácticos, muchos en la sombra, de la capital, Adopest.

Ya la sinopsis, breve, traza un mapa a posteriori de la primera entrega, con una pequeña evolución, y cargando con las consecuencias de todos aquellos actos y duelos, algunos atroces, en nombre de un futuro mejor. Las líneas maestras del argumento se disponen tal que así:

  • Tamas: tenía un plan para terminar la guerra al poco de empezar, una apuesta de máximo riesgo. Se equivocó, el plan se desmorona, de las pocas veces que admite el fallo, con la carga de considerarse responsable de todos y cada uno de sus miles de hombres. Para ello huye de Kez perseguido por infinitos enemigos que ansían la gloria de tomar su pellejo, desesperado por regresar a la frontera Adrana, retomando y reforzando el combate para expulsar a los Keseños. Y debe ser más listo que nunca, no solo correr y escapar y disciplinar y alimentar y mantener el ánimo contra la adversidad que padecen. Su inteligencia le obliga a superar cualquier fatalidad, cualquier inferioridad, y convertirla en ventaja. No se permite menos, aunque se reconozca mayor. Viejo…

  • Taniel Dos Tiros: sufre la resaca de la batalla contra un dios, Kresimir, junto a su inseparable Ka-poel, quiera él o no. Sumido y anestesiado a voluntad por las drogas para olvidar, para no ser, para abandonar las expectativas ajenas. Un parásito indigno pese a su logro mayúsculo. Hasta que una noticia truculenta lo saca de su estupor, recuperando parte del orgullo por sí mismo, por su país. Así acude a la batalla, no siendo recibido igual de bien por los generales que por los soldados de a pie. Allí se medirá contra una nueva clase de letal enemigo, y contra su ya mayor némesis, mientras se revelan nuevos secretos de la salvaje, Ka-poel, nuestro personaje favorito.

  • Adamat: policía, investigador, escritor, marido y padre de familia que todavía lucha por recuperar a la misma, de la que falta su mujer y su hijo mayor, secuestrados por Lord Vetas, hombre cuasi todopoderoso y de múltiples habilidades que le hacen parecer invencible, pero que no es más que un lacayo para otro hombre todavía más poderoso, anhelando ambos dar un vuelco no solo en Adro, sino en el mundo entero, con una ambición ilimitada. Para tener una mínima oportunidad, Adamat deberá usar su ingenio, relacionarse con los bajos fondos, hacer pactos insospechados que se hubiere jurado no realizar. Pues ha perdido el auspicio del gobierno ausente por guerra, y no se rendirá, como no lo hace ninguno de los protagonistas.

  • Nila: lavandera que esconde mucho más, protectora del niño noble, el último de los cachorros reales. Prisionera de Lord Vetas, el ya conocido hombre sin escrúpulos. Allí, junto a la mujer de Adamat, debe tomar decisiones; tomar bando, fiarse o no, escapar sola o en compañía, garantizar la vida y seguridad del niño, dejarse hacer y llevar, vengarse por todas las afrentas recibidas, por ser un perrito faldero a la voz de su amo. Nila se posiciona en esa mansión que es una isla en territorio enemigo, con las huestes de Lord Vetas vigilantes, pero de nuevo volverá a sorprendernos.

  • Y hay una quinta aparición, que pronto dominará con el escenario, a mitad de la narración; no desvelaré más. Eso sí, te encantará, para bien y para mal.

  • No nos quedemos solo en estos nombres ilustres, hay personajes cientos, algunos que vuelven, otros que se incorporan, otros que ganan importancia, unos pocos que fallecen (muchos). Dos dioses a la espera de más hermanos númenes. Países al acecho. Dobles traiciones… No solo se habla de la vida de los hombres y mujeres ya mentados, es todo lo que les rodea y sus vínculos entre sí y con aquellos a los que quieren o deben proteger. Las fronteras invisibles entre el orgullo, el valor, la temeridad y la locura.

¿Os parece poco? Vamos saltando de trama en trama con agilidad, siempre escenas de importancia, carente de relleno ninguno de los capítulos, relativamente breves para tratarse de fantasía épica, avanzando paralelos porque comparten tiempo pero no lugar (la construcción y el verbo son culpables de la avidez con la que devoraremos página tras página), dejándonos las puertas abiertas para una tercera entrega, aunque muchos de los hilos sean resueltos, cercenados a la conclusión de esta «Campaña Escarlata», que ofrece tanta sangre como su nombre parece prometer.

En conclusión, está dotada la saga creada por Brian McClellan de todos los elementos que nos apasionan dentro de este género (una vez más, nada de géneros, todo es literatura, todo son historias contadas con diferentes estilos y en un mundo más real o más imaginario). Destaca la determinación, junto con unos rivales a la altura de los héroes, quienes también sobrellevan un doble fondo, pues nada es bueno o malo por definición, y depende mucho de la visión que cuente dicha historia, sin ambages aquí. Si en Promesa de Sangre se plantaban los cimientos, no exenta de luchas encarnizadas y mágicas, en esta segunda parte todo sabe a metal y tierra y pólvora, al hedor de fosas comunes, al cara y cruz que supone la decisión de un hombre, o mujer, para la vida de miles y miles. Y resta una tercera entrega, La República del Otoño. Casi no puedo esperar.

Os vais a emocionar, te vas a divertir, prometido. Aunque, de mano, y como me sucedió a mí, no te llame la atención su portada, sus críticas, sus comparaciones o su sinopsis y trasfondo, reconociendo mi error sin vergüenza. Prueba. Lo agradecerás.

 

Pd: sigo pensando en la bala que llevará mi nombre…

Pd II: hay una insignificante posibilidad para que el descerebrado que os habla realice una entrevista al autor de los «Magos de la Pólvora» durante el insigne Celsius… Avisades quedáis.

1 comentar

Morrigang mayo 5, 2022 - 9:52 am

Estaremos atentes a las posibles entrevistas. Gracias.

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