Bajar es lo peor (Mariana Enriquez – anagrama)

por Daniel Aragonés

Título: Bajar es lo peor

Autor: Mariana Enriquez

Editorial: Anagrama

Nº de páginas: 280

Género: Narrativa contemporánea, terror

Precio: 18,90€

Empezaré por el final, para no fallarme, y hablaré de ciertas impresiones que me parecen fundamentales antes de abordar esta reseña. Supongo que es una especie de intrahistoria como lector.   

Voy al lío:

Igual que me pasó en su momento con William S. Burroughs y aquella lectura de Yonqui, o Queer, o con Trópico de cáncer de Henry Miller y ese primer párrafo que acaba con «Aquí estamos todos solos y muertos», me pasa con esta obra, tan llena de apartamentos ajenos, alcohol, drogas y desmanes económicos. Tan existencialista y cargada de conceptos desligados. Es como la vida misma, las cosas van sucediendo sin más. No hace falta un ejercicio de erudición extrema para plasmar cientos de conceptos maravillosos.

Mariana Enriquez consigue un efecto que creía perdido en el olvido. Por supuesto, ante las comparativas, no puedo dejar a un lado a Bukowski, demasiado marginado por los grandes críticos y tan apreciado por mí. Aquel descontrol vital mientras sobrevivía en pensiones de mala muerte y bebía cerveza, whisky barato rebajado con agua y vino de California, se asemeja fielmente a las vivencias de los personajes con los que me he encontrado.

Bajar es lo peor ha conseguido engancharme de nuevo a esas casas de reunión donde la gente se droga y viaja a mundos que se pierden en el horizonte de la filosofía. Pasar de lo establecido sin aspavientos, solo por decreto personal, por convicción.

Sexo salvaje. Cocaína. Homosexualidad.

Picos, colmillos y sombras habitadas por el fantasma latente de Anne Rice y su familia de vampiros anarquistas (tranquilos, no hay vampiros, al menos eso creo).

Y todo desde un prisma de indiferencia hacia todo aquello que puede matarnos. Esa anarquía tan característica en los años 80 y 90 y que ha sido absorbida por las nuevas tendencias hasta quedar oculta entre los escombros de un existencialismo mal entendido.

Porque una cosa está clara, el sexo es el sexo, no importa si lo practican hombres con hombres o mujeres con mujeres. El orden o tipo de factores no altera el producto ni mitiga el placer. Lo importante es no tratar ciertos temas bajo un prisma clasificable, cosa que Mariana consigue de un modo perfecto, imperceptible y salvaje. Narval está enamorado de Facundo y Facundo no sabe o no quiere ahondar en sus sentimientos para no perder su coraza y acabar en el abismo, muerto en vida, solo.

Como ella misma apunta en la nota inicial, me uno a esos lectores que anhelan conocer la casa de Narval, el apartamento de Facundo, ir donde La Diabla o pillarle droga al Negro. Me encantaría sentir la mirada de ojos grises de ese muchacho enigmático que consigue enamorar a todo bicho viviente. Muchas veces he creído estar con ellos, fumando, bebiendo, observando los rincones oscuros en busca de Ella, Ellos…

Está claro que no puedo seguir por este camino, corro el riesgo de que os enteréis de una parte de la trama que permanece oculta y me parece hermosa y terrorífica.

Continuaré con lo que debería haber sido el principio de todo esto:

Bajar es lo peor es la ópera prima de Mariana Enriquez. Una novela que quiere ser muchas cosas y se convierte, con el paso de las páginas, en algo mucho mayor de lo que pretende. Narval y Facundo no son Louis y Lestat, sin embargo logran confundir hasta la última página. Por momentos crees que el realismo se va a diluir entre picos, rayas, copas y porros y la paranoia inicial de Narval va a tomar forma y (…). No voy a seguir, solo diré que el Horror se puede disfrazar hasta conseguir que los monstruos parezcan niños inocentes y  los niños yonquis sin sentimientos.

Se podría catalogar de terror moderno, pero no lo voy a hacer porque no lo veo así. Es una obra de culto que narra la historia de un puto, de un ser enigmático, angelical, demoníaco y duro como el diamante, del que todo el mundo se enamora y aferra a su indiferencia. Se trata de Facundo, la belleza convertida en hombre. Un imán para todo tipo de personas. Carolina está enamorada de él, Armendáriz, Narval, La Diabla. Todos lo adoran. Es la Afrodita de los bajos fondos. Solo su gato le conoce, eso es un hecho, el resto creen conocerlo y en realidad son meros elementos decorativos, accesorios para mitigar ese miedo a la soledad de la noche, al silencio. Son su compañía, y él elige con quién quiere estar en cada momento.

Todos los personajes, de una forma indirecta, quieren ser Narval, incluso Narval quiere ser Narval cuando no consigue conectar consigo mismo. Es el único personaje que lleva una relación medio normal (anormal) con el ángel de ojos grises.

¿Realismo sucio? Puede ser. Es una obra viva, tanto, que consigue meterte entre sus páginas y convertir tu vida en un tiovivo de emociones encontradas y resacas incurables.

Sin tapujos. Sin decoraciones absurdas.

Sexo, drogas y rock & roll.

Locura existencial.

Como apunte final diré que Shakespeare se hubiese enamorado de esta magnífica novela. 

1 comentar

FRANKY mayo 3, 2022 - 9:46 am

Me has recordado una noche con una caja de ginebra bajo la luna en una playa marroquí, de hace eones

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