AMENAZA EN LA SOMBRA (Nicolas Roeg, 1973)

por José Luis Pascual

Tras sufrir la traumática pérdida de su hija pequeña, el arquitecto John Baxter y su mujer Laura viajarán a Venecia para trabajar en la restauración de una iglesia. Allí se toparán con dos extrañas mujeres que aseguran poder contactar con la niña a la vez que avisan al matrimonio de un inminente peligro.

Los mecanismos del suspense, como los de cualquier género, son delicados y evolucionan con el paso del tiempo. Amenaza en la sombra (Don’t look now) es una producción muy deudora de su época, un tiempo en que la construcción del suspense tenía otras formas, otro ritmo y otro sabor. Por eso, hay que contextualizar este tipo de películas a la hora de valorarlas.

El potente arranque nos agarra con fuerza y logra transmitirnos una alta dosis de inquietud y mal rollo. Pero en seguida la película cambia el paso, con un ritmo más lento y más extraño, con el que no es fácil conectar. En general, encuentro que “Amenaza en la sombra” es irregular en su desarrollo pero es innegable que posee unas cuantas secuencias que nos pillan por sorpresa tanto por su contenido como por la manera en que están rodadas. Son esos momentos los que quedarán en nuestra memoria y nos permitirán recordar a esta película como una buena muestra de los pasos que hay que seguir a la hora de rodar una cinta de suspense.

Como decía, hay algunas cosas que lastran el resultado final e impiden que la propuesta sea redonda. Ese ritmo inconstante hace que desconectemos durante las escenas menos trascendentes. La música, compuesta por Pino Donaggio, funciona sólo a ratos, habiendo momentos en que no termina de empastar bien con las imágenes, otorgándoles un raro efecto que chirría un poco.
Por contra, me gusta mucho cómo el director Nicolas Roeg retrata la ciudad de Venecia, que se convierte en un personaje más en la trama. Aquí vemos una ciudad sucia, medio ruinosa, llena de rincones oscuros y callejones siniestros, vamos, en las antípodas de la imagen idílica y ampulosa a la que estamos acostumbrados. Además, el tono surrealista y casi onírico de algunas secuencias me parece sublime y las acerca a un estilo más propio del giallo.
Y por supuesto, está el impactante y bizarro final. Como dato friki, el genial guionista de cómics Alan Moore contó el final de “Amenaza en la sombra” en boca de un personaje en el número 20 USA de La Cosa del pantano, justo para enfatizar un momento importante dentro del mismo cómic.

La pareja protagonista está interpretada por dos grandes como Donald Sutherland y Julie Christie. Ambos se muestran convincentes en sus papeles, y una vez más queda demostrada la solvencia de Sutherland en productos de atmósferas extrañas en los cuales su particular rostro encaja al dedillo. La larga escena de sexo que ambos comparten fue muy polémica en su momento debido a su gran realismo, lo que llevó a mucha gente a pensar que el coito era real, circunstancia esta negada en varias ocasiones por los propios actores.
Destacable también es la presencia de las dos inquietantes mujeres psíquicas, perfectamente interpretadas por Hilary Mason y Clelia Matania.

Nicolas Roeg firma su película más destacable con “Amenaza en la sombra”, logrando imprimir un estilo propio que a la postre resultó bastante influyente para gente como el mismísmo David Lynch. No cabe duda de que, pese a sus defectos, la película posee una atmósfera muy especial y que sabe vertebrarse en torno a unos cuantos momentos en los que el director da toda una lección de cómo rodar para transmitir un auténtico suspense. Sinceramente tenía intención de ponerle una nota más baja, pero tras un par de días sus imágenes siguen en mi cabeza, así que…

Mi nota: 7


Deja un Comentario

También te puede gustar

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del usuario a través de su navegación. Si continúas navegando aceptas su uso. Aceptar Leer más