Hierba (Anya Martin – Dilatando Mentes)

por José Luis Pascual

Título: Hierba

Autor: Anya Martin

Editorial: Dilatando Mentes

Nº de páginas: 134

Género: Weird, terror, erotismo

Precio: 13,95€

Con Hierba, de nuevo asistimos a ese estimulante tipo de narración en la que un elemento fantástico irrumpe de manera frontal en la cotidianidad. Este recurso, explotable en múltiples direcciones, es utilizado por Anya Martin como una herramienta para explicar ciertos mecanismos mentales con los que afrontar un duelo. En este caso, un duelo complicado.

Una mujer se ve obligada a viajar a una funeraria para reconocer el cuerpo de su ex pareja, un hombre que la maltrataba sumido en los efectos del alcohol, y que ha fallecido en un accidente aeronáutico. Este punto de partida, ya tenebroso y potente por sí mismo, es solo un pequeño preámbulo para una historia que podríamos enmarcar dentro de esa nueva corriente que se ha venido en llamar weird fiction y que tan satisfactorios retazos de buena literatura nos está proporcionando en los últimos años. 

Hierba es original por su forma de encarar una historia de carácter muy íntimo —ya que el narrador está permanentemente pegado a la cabeza de la protagonista—, de tal modo que lo que debería ser una simple exploración de los sentimientos de una persona ante la pérdida se transforma en un ambiguo relato con tintes de terror, ciencia ficción y erotismo.

Prefiero no desvelar mucho en cuanto a la trama, pero creo no errar si defino Hierba como una suerte de cruce entre La cosa del pantano —referencia incluso mencionada en la propia novela—, La forma del agua y el Solaris de Stanislaw Lem. Puede parecer chocante, pero Anya Martin sabe aprovechar todas estas influencias para reflexionar sobre la soledad y la depresión desde un punto de vista femenino, dejando caer por el camino esas gotas de denuncia social sobre la lacra de la violencia de género. Introducirse en los pensamientos de la protagonista nos permite, como lectores, asistir en primera fila a las dudas y los miedos de una persona que no parece tener muy claros sus sentimientos respecto a los eventos que la golpean. Tal sensación de confusión se ve amplificada por el propio desarrollo de la novela, y es en el choque entre realismo y extrañeza donde la autora consigue los mejores momentos.

Me encanta cuando encuentro un autor que se atreve a ir “más allá” y cambia la persepectiva para situarnos en “el otro lado”. Anya Martin lo logra con gran naturalidad, y nos regala una serie de pasajes que podríamos denominar “oníricos” en los que vemos a través de los ojos del elemento fantástico, obligándonos a colisionar frontalmente con una realidad diferente y distorsionada. La edición de Dilatando Mentes ayuda en esa intención, ya que todos esos fragmentos se encuadran en páginas negras con texto blanco. La sensación, como lector, es muy satisfactoria.

Aparte de lo comentado, la novela se vende como una historia con alto contenido erótico. Desde luego, este está presente, como la propia portada (magnífica creación, una vez más, de Juan Alberto Hernández) anticipa. Pero, de nuevo, no se recurre a lo fácil, sino a una serie de escenas sexuales entre dos seres de naturaleza muy diferente. La autora consigue naturalizar lo imposible, llenando su texto de imágenes tan potentes y sugerentes como extravagantes. El mérito de estas escenas radica en lo fluidas (no quería hacer un chiste) que transcurren y en el contenido cuasi poético que arrastran para convertir lo extraño en algo hermoso y reconfortante.

La magnífica edición incluye un prólogo de Soraya Murillo que sabe ponernos en antecedentes, y un extraordinario postfacio firmado por Amparo Montejano en el que Velázquez y Goya se topan frente a frente con Howard Philips Lovecraft.
Sin necesidad de grandes alardes narrativos ni estructuras textuales complicadas, Hierba se revela como una pieza representativa de esa weird fiction que sabe aglutinar en su interior un desarrollo desafiante y cautivador, y un interés por absorber ciertos mecanismos emocionales. Novela de interesante y líquida resonancia.

Deja un Comentario

También te puede gustar