Pulpa (Flor Canosa – Horror Vacui)

por Daniel Aragonés

Título: Pulpa

Autor: Flor Canosa

Editorial: Horror Vacui

Nº de páginas: 128

Género: Sátira salvaje

Precio: 15,50€

Son las diez de la noche cuando decido abrir la novela y empezar a leer. Ya en las primeras líneas noto cómo una voz de mujer con acento argentino se cuela en mi cerebro y lo llena de palabras. La fluidez del texto es increíble. Me lleva solo. Por momentos estoy con ella, Irma, y me sorprendo descubriendo su mundo, sintiendo su dolor, prohibido en esa zona del mundo, en ese estado. Lo realmente jodido de Irma, es que siente placer con el dolor.

No se puede pedir más de una novela. Que la voz sea real, capaz de secuestrar tus emociones hasta hacerlas suyas y que la historia atrape. A Flor Canosa no le cuesta impregnar de ritmo a sus textos, por lo que parece, ni ponerles voz a hombres y mujeres. Se nota que es guionista.

Al hilo de todo esto, escuché una vez a Guillermo del Toro que «si quieres que tu personaje se muestre nervioso, no tienes que decir que está nervioso», son sus gestos, su manera de moverse, de mirar el reloj, de fumar, lo que le delatan. Con esta autora me pasa algo similar, sin necesidad de hacer grandes descripciones, como pasa con Carver, te mete en su mundo con mucha facilidad. Quieres ser Irma, detestas ser Irma, Irma está contigo, bebiéndose tu café, fumándose tu cigarro, metiendo su mano en tu entrepierna. Luego viene Lunes y te pega una hostia mientras Enero te da una chapa sobre geopolítica. Total, sus tres personajes son tan reales que cuesta imaginar que todo es ficción y que los mundos distópicos no existen y que no existe ese país donde el dolor está prohibido.

Apunte necesario:
La etiquetan como distopía, sin embargo, no lo veo necesario. Para mi gusto es más una sátira, una especie de ¡ABRE LOS OJOS! ¡DESPIERTA! EL MUNDO TIENE HAMBRE DE TI. La veo como un aviso antes de que la sociedad nos haga retroceder y nos convierta en seres individuales, indivisibles e intratables. Puedo incluso comparar la obra, conceptualmente, aunque luego se dispare hacia otro punto, con Los santos inocentes, de Miguel Delibes, pero adaptada al futuro, y no lo contrario —¿o es al revés?.

El estilo de Pulpa es sobrio, voces coloquiales, cálidas. La historia se muestra con una cadencia perfecta, y la sociedad que nos empieza a mostrar en las primeras páginas no es para nada algo forzado, enrevesado o digno de suicidio. Podría ser una realidad que no tarde en llegar y nos pille con los pantalones bajados.

La segunda voz que aparece es la de Lunes, un tipo algo sádico, un psicópata, un megalómano en ciernes. El ritmo se muestra casi idéntico al de Irma, pero la voz del personaje es totalmente distinta. Irma y Lunes, igual que pasa con Tyler y Marla, en El club de la lucha, viven un romance destructivo que para nada parece algo idílico, ni siquiera lo es. Es más, posiblemente la leas y me tomes por loco, pero se aman. Pese a que ella siente placer con el dolor y él haciéndola daño y pensando en el asesinato —Es mejor que no me hagáis caso, soy bastante sádico eligiendo lecturas. Amo la literatura salvaje.

La tercera voz intenta poner algo de cordura al asunto, pero siente la perturbación en su cerebro y quiere formar parte de ella: penetrar a Irma, violarla, pegarla, chupar su sangre. Mientras intenta evadirse de la historia, nos habla sobre el mundo, su mundo, su sociedad, la decadencia, el control de masas y la muerte de la razón. Es la parte más filosófica.

Como es lógico, no desvelaré datos sobre la trama. Bastante tengo con vivir mi día a día. Lo que sí diré es que la cantidad de sensaciones encontradas han sido muchas. Quizás desde Azul casi transparente, de Ryu Murakami, no me había topado con algo que mezclase tan bien el sexo, el dolor y la podredumbre emocional. La excitación me ha hecho pensar, incluso, que puede que necesite ir al psicólogo con urgencia.

Sin duda, una obra excelente, redonda, perfecta para mi gusto. Mezcla justa de metaliteratura, filosofía y salvajismo.

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