El infierno y Texas (Xavier B. Fernández – El Transbordador)

por Daniel Aragonés

Título: El infierno y Texas

Autor: Xavier B. Fernández

Editorial: El Transbordador

Nº de páginas: 156

Género: Weird, Western

Precio: 15,20€ / 4,90€ (digital)

Voy caminando por la calle y dictándole al móvil. Supongo que esto es nuevo entre los escritores, hacer uso de aplicaciones que nos permiten economizar tiempo y pringar con nuestro vicio en cualquier sitio, aunque parezcamos psicópatas. El caso es que cada vez que lo hago me siento como el protagonista de Twin Peaks, Dale Cooper. Me falta llamar al móvil Dana (creo recordar).

Vale, lo sé, vuelvo a irme por las ramas, pero no sin sentido. ¿A qué viene todo esto? Producto de la introducción que nos ofrece Xavier en El infierno y Texas. Motivado por sus palabras y esa facilidad a la hora de escribir. Mezclando su realidad con la ficción, para luego lanzarnos esta maravillosa novela y obligarnos a leerla sin piedad.

Lo cierto es que me apetece hacer una reseña distinta, no sé, y contar ciertas cosas que me han pasado entre medias de su accidentada lectura. Justo a mitad de libro me puse malo, como si un vampiro me hubiese mordido, o algo similar. Diez días sin poder leer, con fiebre, una tos horrible y sin dormir bien. Pero no pasa nada. Me recupero, lo retomo y en dos tardes me lo acabo. Pero ahí no acaba todo, no fueron dos tardes seguidas, hubo un día entre medias, marcado con la fecha de mi operación. Para los más cotillas: no me pudieron intervenir quirúrgicamente porque había huelga y el anestesista se unió a ella (tranquilos, se trata de algo sencillo, una lesión incómoda y desagradable, nada más). En resumen, El infierno y Texas se ha convertido en una novela que jamás podré olvidar. Ciertas escenas, mezcladas con mi realidad, han conseguido quedarse grabadas a fuego en mi cerebro. Y os puedo asegurar que para bien. Valdemar Veracruz forma parte de mí.

Es como si el prólogo del propio autor hubiese entrado en mí. En realidad, es justo en este punto donde yo quería empezar la reseña. Creo que debería borrar todo lo demás, pero no lo voy a hacer porque no me da la gana.

Xavier nos hace una introducción muy interesante. Todos los que somos creativos, en ese periodo de pandemia, durante el encierro obligado, hicimos algo. En mi caso, escribí una novela corta a capítulo diario, igual que Xavier. La intrahistoria supera mis propias expectativas, y me anima a guardar esta novela a buen recaudo. Por infinidad de motivos.

Como él mismo nos cuenta, se trata de una historia entretenida y muy dinámica. Capítulos cortos en los que al final siempre pasa algo y te quedas con la miel en los labios. Hay sangre pero la justa, y un enorme homenaje a Sergio Leone, por supuesto. Algo muy grande. Es un spaghetti-western en toda regla, pero con vampiros. Tranquilos, puedo asegurar que lo sobrenatural nunca eclipsa la esencia del western. Algo muy difícil de hacer para la mayoría de autores de hoy en día.

No falta de nada. Tenemos pelea de salón. Pueblo casi deshabitado. Polvo. Duelos. Travesía a caballo. Conversaciones chulescas junto al fuego. Itinerario que atraviesa el desierto. Y un final sorprendente que pasea junto a la mesilla del maestro Lovecraft. Ah, y se me olvidaba: indios, magia ancestral y mestizaje.

Xavier logra crear una historia sencilla, fácil de leer, fugaz, terrorífica por momentos, increíble, dinámica y al alcance de cualquier lector. Me recuerda a esas historias de Marcial Lafuente Estefanía, y todo lo que arrastran dentro de mí (aquí la intrahistoria es demasiado grande).

Una de las cosas que más me atrae es el narrador, que quiere emular a ese antihéroe capaz de contar todo lo que ve sin apenas participar de un modo activo. Igual que aquellos periodistas que viajaban con los pistoleros cuando acabó la Guerra de Secesión, cargando de morbo las calles del salvaje oeste, inflando las leyendas hasta convertirlas en inmortales.

En lo que se refiere a la edición, es una maravilla se mire por donde se mire. La maquetación, el diseño, los colores elegidos y el mimo.

Ya estáis tardando en haceros con un ejemplar. 

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