Ritual Román 111: Vivir en el intento + Entrevista a J.D. Martín

por José Luis Pascual

Título: Vivir en el intento (Silencio II)

Autor: J.D. Martín

Editorial: Autopublicado

Nº páginas: 184

Género: Dark Pulp noir paranormal 

Precio: 9,77€ / 2,68€ (digital) 

Silencio se enfrenta a un pecado imperdonable, a una maldición irresoluble, a un enemigo invencible… y a una mujer indefinible e inasequible.
Un desafío para el que el detective de lo sobrenatural jamás estará preparado, una nueva puerta que se abre al Otro Lado.

 

RITUAL

Retomamos con el detective Silencio en su segunda entrega, saga de un investigador de lo paranormal hermanado con otros bien famosos, como Constantine o Carnacki, pero que tiene sus características e idiosincrasia propias, y que además se mueve en suelo castellano, por las anchas tierras que bordean el Pisuerga. En esta ocasión se enfrenta a una maldición familiar que cuenta cientos de años, una maldición muy peculiar, caprichosa, y de la que resulta un tanto incierto el origen, pues mata a varios miembros del clan de los Badía, siempre varones, pero deja intacta la semilla primigenia del mismo para que se continúe prodigando generación tras generación sin llegar a extinguirse. Un enigma que debe desentrañar Silencio con sus particulares habilidades y esa mirada al Otro Lado del velo, y además con una compañera que no nos dejará (a él tampoco), indiferentes.

Lo primero a comentar es que, si en el primer episodio asistimos a una obra mucho más Pulp, de acción desenfrenada, monstruos, persecuciones y fugas, duelos inclementes y estallido de poderes, en este Vivir en el intento Silencio se revela como mucho más que un ora desenfadado, ora atormentado hombre de acción mística. Pues tras las presentaciones, en el arranque de la novela, aparte de ahondar en el caso (ese origen preternatural de la maldición familiar y cómo detenerla, pues el primogénito actual ve peligrar su vida al considerarse el siguiente en la maligna lista), cuenta la relación entre Silencio y la médium (y muchas otras cosas), Paloma Verdugo. Dos personajes enigmáticos, que se han construido armaduras de soledad porque atisban un mundo mucho más complejo, porque conocen el peligro, el riesgo de su condición, y además se esmeran (cada cual por sus propios intereses) en ayudar a quienes lo demandan en estos oscuros designios, porque ese es el tipo de vida que han elegido, porque ese tipo de vida exige la soledad, quizá porque no pueden, no saben o no quieren querer. Pero cuando encuentran un atisbo de cariño, el cariño adecuado en el momento adecuado (tan necesario para cualquiera), se entregan sin reservas cual bombas de pasión. Personas sin remordimientos, personas tan semejantes como dispares, barcos fantasmas en la noche. Un hombre y una mujer capaces de terminar ese instante de frenesí y retornar a una versión fría y cerebral, distante, con la coraza de vuelta, tanto para no hacer daño como para no hacerse daño.

De esto trata la novela, la relación, simbiosis por momentos (ya verás por qué) entre Silencio y Verdugo. Un tira y afloja que nace y crece y no marchita. Pero no se detiene la trama por un principio de amorío, siempre en la mansión familiar de Ruiseñada para atrapar a esa presencia nefasta. Los protagonistas van desengranando poco a poco el misterio tirando de todos los medios que poseen, materiales o paranormales. Por ese camino establecen los primeros contactos, vínculos con dicha manifestación nociva que los lleva a seguir las migas de pan de la historia negra en ese árbol genealógico, pista tras pista. Apoyándose y dudando en dúo el uno del otro sin negar la atracción mutua. Hasta que el caso lo es todo. Y ellos son profesionales, quizá los mejores en sus respectivos campos, sin titubeo ante la muerte, el miedo es asunto bien diferente. Desde este momento cabalgamos a la recta final de la novela, con revelaciones al estilo de cualquier gran obra de suspense, coherentes, verosímiles, bien trabajadas. Que llegan incluso a participaciones oníricas. Junto con el desenlace, del que no revelaré ni una miaja.

Todo el argumento se narra a tres voces, la constante de Silencio en primera persona, los pensamientos y la visión de Verdugo (que nos permiten descubrir al detective desde otros ojos que no son los suyos), y una más que nos añade escenas para que no perdamos un solo detalle, pudiendo participar en los descubrimientos e incluso intentar anticiparlos. Teniendo mucha menos acción directa que en la primera entrega (menos hechicería, menos apariciones como ya dijimos de arranque), tornado ese pulp por el noir más clásico dentro de este espécimen de investigador (con medidos elementos fantásticos y más trabajo mental), y con un autor que domina tanto el sentido del humor negro (seco, sarcástico), como las frases contundentes, las reflexiones que compartimos, y algunas construcciones verbales que nos dejan un regusto magnífico, domeñando con tino el ritmo para que la novela no se detenga y nosotres, tú, lector, lectora, siempre queramos un poco más. El cambio de registro le viene bien a Silencio, que mantiene su identidad y crece como personaje en forma, fondo y profundidad, consistencia (se nota un trabajo de años por parte del autor a la hora de pulir a su protagonista estrella) con nuevas aristas, prometiendo dar guerra en próximas entregas. Silencio es intensidad, cinismo, sinceridad (incluso consigo mismo, la sinceridad más difícil), alcoholismo, contundencia, y las ganas de pelear cuando todos los demás se rendirían, aunque deba ser un cabrón en el proceso y parezca inasequible al desaliento.

En resumen, una novela que navega entre la relación sentimental y competitiva de Silencio y Verdugo, unida a una maldición de raíces vetustas que mostrará sus dientes a la pareja de sabuesos de lo paranormal, con acelerones, sorpresas y un clímax que enganchan y, sobre todo, entretienen, que es el fin de toda creación literaria. Para los aficionados al género (mal llamado género, recordamos una vez más, todo es literatura), imperdible. Para quienes no, dadle una oportunidad, es mucho más de lo que pueda parecer.

Pd: estoy convencido que J.D. Martín traerá de regreso a Verdugo, o la mantendrá como personaje recurrente, en caso que descubras quién es…

Pd II: ojo al personaje de Eiszeit, todo un descubrimiento. Querremos saber cómo se mueve por las telas que se mueve y cómo ha adquirido la maestría que posee, además de conocer su nexo con Silencio.

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ENTREVISTA CON EL AUTOR J.D. MARTÍN

 

¿De dónde viene la inspiración para el Detective Silencio?

Es una mezcla de dos géneros que me atraen mucho; la literatura de detectives sobrenaturales de finales del XIX con el hard boiled, más realista y cínico. Probé a unirlos en un par de relatos cortos, sin más objetivo que experimentar, y fueron los lectores los que me animaron a seguir y desarrollar esta receta.

 

¿Cuánto trabajo de concepción, cuánto de otros personajes literarios, y cuánto del propio autor tiene el protagonista?

No puedo atribuirme mucho de la concepción. Todo estaba ahí. Sólo he tomado rasgos de personajes como John Silence, Thomas Carnacki o Sam Spade, tratando de que esa mezcla sea coherente y se adapte al mundo actual, buscando siempre la verosimilitud y la honestidad.

En cuanto a qué hay de mí en él, o viceversa… bueno, Silencio es un cínico que rechaza nuestra forma de vida, bebe demasiado, es incapaz de comprometerse y no tiene un lugar en el mundo, ni lo desea, es coherente e íntegro hasta el suicidio. Creo que sería mejor para mí que nos pareciésemos poco, pero habría que preguntarle a mis amigos lectores si existen similitudes.

 

Se entiende el trabajo para darle cada vez más forma y fondo, contexto y profundidad al personaje. ¿Qué recorrido tiene? ¿Cuántas nuevas novelas? ¿Le atisbas final a la saga?

Hay escaletas para al menos tres novelas más, y es muy tentador imaginar que nunca perderé la comunicación con él y con los lectores que quieren seguir compartiendo sus aventuras. Pero también soy consciente de que habrá un día en que me cueste entrar en su mundo, en que no encuentre más que contar si quiero seguir siendo coherente y sincero. Espero notarlo cuando ocurra y dejar que se vaya con dignidad.

 

¿Cuáles son tus autores y lecturas favoritas?

Soy bastante desorganizado en mis lecturas, me gusta tocar un poco todos los palos, aunque sí tengo ciertos autores como valores refugio, esos a los que puedo volver para seguir aprendiendo y disfrutando. Diría que King, Prattchett o Christie son algunos de ellos.

 

¿Qué te falta por leer que desees y aún no hayas podido degustar?

Uf. Todo, supongo. Muchos grandes clásicos que no he podido tocar por la barrera del idioma o del poco tiempo, y decenas de nuevos autores que hacen crecer la lista de pendientes. La literatura es un maravilloso monstruo vivo que no deja de crecer y es imposible abrazarlo por completo, así que he de conformarme con algunas caricias.

 

¿Qué otras obras literarias trabajas y cuáles son tus aspiraciones como escritor?

Tengo en marcha algunos proyectos diferentes a Silencio. La segunda parte de mi Tiempo en Ruinas, una fantasía oscura que me resulta muy divertida, y otras novelas de terror más costumbrista. Además, quiero trabajar más y mejor con Dentro del Monolito, que se ha convertido en un hogar cómodo y divertido, como compartir piso con un montón de locos geniales.

 

Sabemos que te mueves bien en las redes y que además entras al juego de un conocido programa de radio, ¿improvisas y reaccionas, o tienes un frío plan para hacerte grande y dominar el mundo de las letras?

En la literatura y en la vida jamás he desarrollado un plan que haya salido bien del todo. Silencio sólo iba a protagonizar un par de relatos cortos, mi aparición en el Monolito y su Forjadores de Relatos sería puntual, y así todo. Creo que seguiré trazando planes frustrados de nacimiento y reaccionaré a lo que venga, disfrutando el proceso mientras pueda hacerlo con honestidad. Estoy destinado a no dominar nada y seguir allí donde reinan las sombras, pero al menos hay risas y cerveza.

 

Con tu experiencia como escritor autopublicado, con un puñado de obras a tus espaldas, ¿cómo ves el panorama editorial y cuál crees que es el impacto de las plataformas de autopublicación en la industria?

Creo que sigue habiendo mucha ilusión y buen trabajo en el mundo literario. Hay egos terribles y vanidades absurdas, idealismos excesivos, cancelación, clichés y prejuicios. Pero también hay algo que no ha cambiado, y es la inteligencia de los lectores. Ellos decidirán siempre, y la autopublicación, aunque tiene el impacto negativo de que cualquiera puede, podemos, publicar con independencia de nuestra calidad literaria, no obliga a nadie a comprar o leer, así que será siempre esa inteligencia de los lectores la que nos convierta o no en escritores. En ese sentido, es una oportunidad para muchos escritores. De ellos depende trabajar lo mejor posible.

 

En tus obras siempre introduces escenas con un componente explícito a nivel de violencia y/o sexo. ¿Piensas que en la actualidad existe la denominada “cultura de la cancelación” aplicable a estos aspectos u otros del proceso creativo?

Estoy seguro de que existe, la he sufrido y muchos compañeros me han contado sus propias experiencias. Es el elefante en la habitación y tengo muy claro que seguiré siendo un fascista para unos, un rojo homosexualizador para otros (ambas, cosas que me han llamado por mis escritos) y un imbécil para muchos. Pero seguiré contando lo que quiero contar y de la manera en que quiero hacerlo. A partir de ahí, las críticas son bien recibidas y son, una vez más, la decisión del lector. No voy a escribir como decida el que más ruido hace.

 

¿Has provocado o has disfrutado de algún orgasmo literario?

Jajajaja. Bueno, no está en mis manos responder a lo que provoco en quien me lee o escucha, aunque algunas experiencias y comentarios he recibido, que por supuesto han de quedar en la intimidad de la conversación personal. Y he disfrutado de muchos, cada vez más a medida que voy aprendiendo de otros compañeros.

 

Responde a la pregunta que te gustaría que alguien te hiciera como escritor: ¿?

Eso no puedo hacerlo, ya que aún no puedo considerarme escritor. Me falta mucho trabajo y aprendizaje, pero podemos repetir la entrevista dentro de unos años y tal vez se me ocurra algo.

2 comentarios

Morrigang mayo 12, 2022 - 1:11 pm

Pues si JD Martín no se considera un escritor, apaga y vámonos. Estoy deseando hincarle el diente a Silencio, ojalá lo hubiera hecho ya.

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Vicente mayo 12, 2022 - 10:55 pm

Vaya dos figuras.
Geniales.

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