Encarnar al monstruo (Ana Llurba)

por José Luis Pascual

Título: Encarnar al monstruo

Autora: Ana Llurba

Editorial: Eolas (Las puertas de lo posible)

Nº de páginas: 124

Género: Ensayo

Precio: 15 €

SINOPSIS

En-carnar. Hacer carne. Representar. Personificar. Meterse dentro del cuerpo de otra entidad. Encarnar un pasado de mito y leyenda que vuelve para asediarnos en estas nuevas genealogías y versiones. Aquí, las revenants, las caníbales, las vampiras, las cíborgs, las sirenas, los genios orientales, los aliens biomórficos y los monstruos del fin del mundo conviven con el nuevo gótico latinoamericano y otras manifestaciones de la ficción y del arte contemporáneos de otras latitudes. Y lo realizan en un sugestivo diálogo con varios de los principios de los poshumanismos y los estudios decoloniales.

A diferencia de Perseo, que usó la cabeza de Medusa como escudo, queremos experimentar su constante mutación, su energía subterránea: encarnar la cosmogonía ctónica de la Gorgona, enterrada en las catacumbas de la imaginación. Entre la ficción y la teoría, esperamos que desde la oscuridad nos siga sonriendo en vez de convertirnos en piedra. Y que aliente la concepción mutante de otros horizontes, otras genealogías, otras mitologías que ejecuten una fuga hacia el futuro, hacia una nueva imaginación especulativa.

RESEÑA

El monstruo no murió, está mutando.

La mutación del monstruo es tal vez la principal tesis sobre la que orbita este ensayo de Ana Llurba (La puerta del cielo, Homoderivadas). A lo largo de las páginas de Encarnar al monstruo, la escritora argentina realiza un ejercicio de síntesis de las nuevas formas de lo monstruoso, enfocándose sobre todo en aquellas manifestaciones que alzan la voz para reclamar el lugar de lo femenino dentro de la temática. De este modo, el ensayo resulta, primero, una exhaustiva recopilación de nuevas interpretaciones venidas de latinoamérica y otras latitudes; y, segundo, una exposición del estado actual del monstruo en la cultura popular y el arte y cómo este se ha ido transformando desde su imagen clásica hasta la conceptualización tan variada que muestra hoy.

Dividido en siete capítulos y un epílogo a modo de conclusión, el libro recorre y estudia figuras tan establecidas como las de las revenants, las vampiras o los caníbales, reivindicando sus apariciones menos conocidas y también sus equivalentes actuales. Así, vamos desde Poe, Pardo Bazán, María Luisa Bombal o Carmen de Burgos hasta Carmen María Machado, Ana Lily Amirpour y Karyn Kusama. Quien conozca estos nombres ya comprenderá que la perspectiva no se centra solo en el formato literario, sino también en el cine. 

Pero hay más, mucho más. Llurba desentraña aspectos nuevos de la sociedad como el capitalismo gore, la maternidad especulativa, los ciberfeminismos o la distopía, cubriendo un espectro bastante amplio aunque, de inabarcable, necesariamente ha de quedarse corto. Especialmente llamativo, por querencia personal, es el capítulo dedicado al nuevo gótico hispanoamericano, por el que desfilan nombres bien conocidos pero necesarios: Cristina Fernández Cubas, Mariana Enríquez, Mónica Ojeda, Agustina Bazterrica, Fernanda Melchor, Solange Rodríguez Pappe, Dolores Reyes, María Fernanda Ampuero, Fernanda García Lao, Samanta Schweblin… No en vano, todas ellas han logrado redibujar un mapa donde el monstruo ha adquirido nuevas representaciones que tienen mucho que ver con la tierra y la violencia. 

También resulta muy curioso y enriquecedor el capítulo que habla de monstruos y distopías en el arte contemporáneo, donde la autora nos descubre a una serie de artistas cuyas concepciones aumentan el legado futuro del monstruo. 

Debemos advertir de la estructura y el lenguaje académicos que impregnan la obra. Esto no es óbice para disfrutarla, más bien al contrario nos ofrece la posibilidad de descubrir nuevas corrientes de pensamiento y algunas derivas sociales que, como la propia figura del monstruo, se moldean en visiones a veces inaprensibles. Sea como sea, Ana Llurba demuestra un conocimiento enciclopédico al aportar datos, nombres y ramas de pensamiento que solo pueden inducirnos a investigar más y a conocer algunos de ellos más a fondo. Creo que eso es todo a lo que debe aspirar un ensayo.

Se demuestra con Encarnar al monstruo que la mitología, las narraciones y la propia imaginación no son inmutables, sino todo lo contrario. Cada uno de los cabellos de Medusa se reconfigura con el tiempo y se ramifica en nuevas formas que llegan, y llegarán, para hablarnos de nosotros mismos y de nuestra realidad. No en vano, cuando uno se mira en un espejo, a veces aparece un monstruo. Os ha pasado, ¿verdad?

4 comentarios

Daniel Aragonés marzo 20, 2024 - 2:39 pm

Me gusta cómo hablas de la obra. Es necesario que nos creen mapas y nos abran los ojos ante este nuevo mundo del terror. Debemos reinventar y seguir trabajando en fórmulas que se integren en los idiomas venideros.
Gracias.

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José Luis Pascual marzo 20, 2024 - 4:19 pm

Gracias por leer. Estoy contigo, hay que reinventar el horror y el terror, de otro modo dejará de funcionar.

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Román marzo 21, 2024 - 6:50 pm

Debe ser una curiosidad maravillosa, y bien contada por usted.

Responder
José Luis Pascual marzo 21, 2024 - 8:36 pm

Muchas gracias, Román.

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