Una belleza insoportable (Everett Ruess)

por José Luis Pascual

Título: Una belleza insoportable

Autor: Everett Ruess

Traductor: Munir Hachemi

Editorial: Periférica

Nº de páginas: 232

Género: Viajes

Precio: 19,50 €

SINOPSIS

En 1930, movido por la sed de aventura, y con sólo dieciséis años, Everett Ruess, escritor y pintor en ciernes, emprendió en solitario el primero de cuatro viajes por las inhóspitas y míticas tierras del oeste estadounidense. Un halo de leyenda envuelve su prematura desaparición, cuando apenas contaba veinte años.

Justo después del crack bursátil del 29, decidido a llevar una vida sencilla, y con la sola compañía de un sol implacable, sus ansias de absoluto y sus burros, Everett Ruess se retiró del mundo, en pos de experiencias y de la belleza suprema que le servirían de inspiración para sus poemas, sus ensayos y sus xilografías. En 1934 desapareció misteriosamente en las soledades de los desfiladeros de Utah.

RESEÑA

La buena literatura de viajes tiene algo indefinible que produce una fascinación irremediable. Si el narrador cuenta con el suficiente oficio o, dios lo quiera, con la capacidad para imbricar el lenguaje poético dentro de su crónica, se produce la magia. No es necesario haber visitado los lugares que se nos narran, podemos verlos con nuestra imaginación. En esos casos, vemos los paisajes con mayor nitidez de la que utilizamos a diario con nuestro entorno. Si, además, la narración se estructura a modo de diario o, como en este caso, a través de correspondencia epistolar, el disfrute se multiplica. Una belleza insoportable hace check en todos y cada uno de estos aspectos y, además, añade unas gotas de misterio a la ecuación.

Everett Ruess abandonó la comodidad de su hogar con tan solo dieciséis años de edad. El motivo: emprender en soledad un viaje a través del oeste americano. Podríamos decir que Ruess era un asceta temprano que resolvió su futuro lejos del ruido de la ciudad y que basó sus últimos años (desapareció en 1934) en la búsqueda de la belleza artística y espiritual. Una belleza insoportable es su legado y, en buena medida, un pedazo de su contradictoria y humana personalidad. 

El libro nos presenta las cartas que Everett Ruess escribió a sus padres, a su hermano, a sus amigos y a algún amor frustrado durante su aventura. Más allá de eso, las palabras de este joven dibujan un increíble panorama de los Estados Unidos de hace casi cien años, que nos empuja a cierta nostalgia por unas épocas más difíciles, de menor comodidad pero mucha mayor oportunidad para la satisfacción y autoconocimiento.

Quizá sea ese el gran tema que toca Una belleza insoportable, el del camino interior que todos transitamos cuando emprendemos un viaje por parajes lejanos. En ese sentido, no puede calificarse más que de fascinante la transformación que delatan las palabras de Everett Ruess. No muy a menudo asistimos a cambios que a veces anticipan la madurez y otras veces se anclan en la duda. Esa idiosincrasia incierta del narrador-persona-personaje es la nuestra, la misma que reconocemos cuando reflexionamos acerca de nuestra naturaleza. 

Estremece leer la diáfana claridad de ideas de alguien tan joven como Ruess. Sus palabras anticipan una crítica inmisericorde al estilo de vida capitalista y urbanita, así como a la superficialidad de cierto tipo de arte. Al mismo tiempo, resultan sobrecogedoras sus ideas sobre el futuro lejano, un futuro que se le escamoteó.

En ocasiones, Everett muestra un lado arrogante, llegando a pedir dinero, comida o libros a su familia como si en realidad no se aventurara a depender de sí mismo. También se aprecia un lado elitista en cuanto no se ve capaz de encajar con ninguna persona con la que se topa, pues a menudo los considera aburridos y sin inquietudes artísticas. Especialmente en la segunda mitad del libro asistimos a un vaivén de picos de euforia con otros que traslucen sentimientos depresivos. Eso nos lleva hasta una personalidad contradictoria pero, de algún modo, coherente con su visión del mundo. En algún momento se sugiere que Everett puede sufrir episodios de crisis nerviosa, lo cual no parece incongruente con sus escritos.

Podríamos aventurar que Una belleza insoportable es, de algún modo, una versión luminosa (pese a no carecer de momentos lóbregos) de Del caminar sobre hielo, de Werner Herzog. Al mismo tiempo, puede recordar a La expedición: una historia de amor, de Bea Uusma, en cuanto a su detalle de bitácora y a ese misterio que sobrevuela la obra sin explicitarse del todo. Y, si bien el enigma en torno a la desaparición de Everett Ruess continúa hasta nuestros días, es la magnificencia de su narración con la que debemos quedarnos. Solo podemos dar las gracias a editoriales como Periférica por acercarnos estas maravillas.

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