XXXVI Club de Lectura de Terror: FANTASMAS

por José Luis Pascual

De nuevo acudimos a los clásicos. Fantasmas está considerada como una de las mejores novelas del género, aunque quizá permanezca algo oculta en comparación con otros títulos mucho más populares. De lo que no cabe duda es que Peter Straub logró con esta obra un hito en cuanto a conjugar clasicismo y modernidad, y que merece llegar a todos los públicos por méritos propios. 

Es la hora de presentar las conclusiones de esta edición del Club de Lectura. Incluimos una reseña de la novela y el debate que realizamos sobre Fantasmas.

Esperamos que os guste.

Reseña

De ningún modo esperaba un inicio de novela como el que ofrece Peter Straub en Fantasmas. Un hombre adulto y una niña viajando en coche. La niña parece estar secuestrada, y el hombre parece tener la intención de asesinarla. Este prólogo me parece tremendamente moderno, no ya por la situación que plantea sino por cómo lo hace. Straub narra desde el punto de vista del hombre, utilizando para ello una voz que resulta muy inmersiva. De tal modo consigue, con gran sobriedad, que la niña resulte inquietante por ciertos detalles sutiles. Al mismo tiempo, la manera en que se mete en la cabeza del hombre, más atada a las sensaciones que a la descripción, se revela como sorprendentemente vigente.

Después pasamos a un tramo que parece escrito por otra persona, con un estilo mucho más anticuado y clásico, con pasajes farragosos que cuentan cosas sin demasiado interés. Es quizá aquí donde el lector ha de realizar el mayor esfuerzo de la obra, con tal de situarse y comprender cuál es el verdadero tono. Pronto empiezan las narraciones dentro de la narración, lo que nos ayuda. En este capítulo ya puede apreciarse una de las mayores influencias de Fantasmas, que no es otra que Otra vuelta de tuerca. Sin embargo, Straub va mucho más allá.

La trama se despliega a través de una serie de personajes que vienen a dibujar una época y un lugar. En eso Straub triunfa desde el inicio, al retratar a la ciudad de Milburn como un personaje más. Remarcables son todos los pasajes en los que el autor hace un fugaz planeo sobre el decorado para contar lo que están haciendo los personajes en pocas líneas, muy al estilo de lo que hacía Stephen King en, por ejemplo, El misterio de Salem’s Lot. Todo se va desarrollando a un ritmo pausado pero poco a poco vamos intuyendo el diseño global de la obra, un diseño intrincado que admite muchas aristas por la cantidad de personajes pero que sabe aterrizar sobre el núcleo central, formado por los miembros de la Chowder’s Society.

El clasicismo se ve comprometido, pero al mismo tiempo alimentado, cuando la naturaleza de la amenaza se nos revela. Ahí volvemos a entroncar con títulos vertebrales del género, aunque Straub sabe imprimir una personalidad propia. Me gusta especialmente cómo esa amenaza va adquiriendo a través de toda la extensión de la novela una corporeidad que al inicio es cuasi espectral. Y me encanta la misteriosa aparición de Alma Mobley, momento en el que de verdad arranca Fantasmas. No puedo contar más. También he de destacar la conexión que hila Straub con algunos elementos de ciertos folclores.

Si bien el estilo de Straub, una vez superado el prólogo, puede tacharse de farragoso, cuando el lector se acostumbra y entra en el juego puede disfrutar de una novela-abanico que se va abriendo lentamente. El disfrute de la lectura consiste en esa pausada pero continua ampliación de todos sus aspectos. Y de nuevo, una vez superados los primeros capítulos, el ritmo va in crescendo hasta acelerar convenientemente en el tramo final. Quizá el desenlace pueda pecar de difuso, pero he aquí el principal problema que he encontrado en Fantasmas: la traducción. Siendo una novela de 1981 y apenas reeditada, su lectura hace patente la necesidad de una nueva edición que contenga una traducción mucho más pulida. Desde aquí queda esta petición.

Si bien muchos pasajes podrían abreviarse en pos de otorgar un mayor brío a la historia, me gusta que Straub no renuncie a su estilo y muera con él. Esto, unido al excelso tratamiento de personajes, son dos de los elementos que convierten a esta obra en una suerte de transición entre la novela clásica de terror, gótica si queremos, y una narrativa más moderna que conduce a lo que puede publicarse hoy en día. En este sentido, Fantasmas debe reivindicarse como la obra remarcable que es. 

Debate

Os dejamos con el debate realizado en directo el pasado 16 deoctubre, que contó con la participación de Óscar Sabater, Daniel Piniella, Sergio Soto y un servidor. Esperamos que os guste.

Próxima lectura: La cabaña del fin del mundo, de Paul Tremblay

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