Alone at the top (Carlos Sisí)

por Francisco Santos Muñoz Rico

Título: Alone at the top

Autor: Carlos Sisí

Editorial: Obscura

Nº de páginas: 368

Género: Thriller

Precio: 21,90€

Confieso que Carlos Sisí nunca me ha apasionado. He leído, empero, cuatro o cinco libros suyos, algunos de la saga de Los Caminantes, que me enganchó algo, pero no lo suficiente (en mi primera novela de zombis, sin embargo, había una pareja, Carlos y Sisí, que evidencian mi simpatía hacia él); Nigromante y Troll, estos dos, supongo que orientados a niños, tienen buen ritmo y se dejan leer agradablemente. Y hete aquí que me encuentro con Alone at the top… un título en inglés casi que me echa para atrás, pero me dije: este tipo vende bastante, según tengo entendido, hay que chequearlo. Tomar el pulso al cotidiano espanto, ya sabéis. Pues vamos a ello:

Al principio del libro, en la solapa, tres autores de nombre y renombre cantan, en esos pequeños textos que las editoriales nos cuelan en los libros y que normalmente son quisicosas y nonadas, cuando no simplemente flagrantes mentiras o exageraciones, ya sabéis, del tipo “el nuevo Stephen King”, y firma The New York Times, o alguna chorrada por el estilo; cantan, decía, las glorias del libro: “nadie va a salir indemne de aquí dentro”, “dominio magistral del suspense”, “un laberinto mental donde nada es lo que parece”, “te agarra por el cuello y no te suelta hasta la última página.”  

Y uno desconfía, claro.

Pero me enfrento al libro ignorando estos manidos cumplidos entre duques franceses. Empieza, como tantas otras historias, con un tipo despertándose confuso y extrañado en un lugar que no conoce y sin tener idea de cómo o porqué ha llegado hasta allí; el hecho de que lleve puesto su mejor traje remite inmediatamente (al lector, no al personaje) a la idea de que está muerto, vestido de esa guisa en su ataúd, como suele suceder a los pobres muertos, que los visten con la ropa más fea que encuentran en sus armarios. Aunque no va a resultar esta boutade, se dice uno. En este arranque vamos conociendo a unos personajes fabricados (con todo propósito) de puros clichés, rozando, pero sin llegar a tocar en verdad, el absurdo.

El de este primer tramo de novela es el viejo y conocido juego de Kafka en El Proceso —salvando todas las distancias—, el encuentro con la desesperación y acaso con la locura, y sobre todo con la inaccesibilidad del personaje, desesperado y cuasi loco, a cualquier instancia superior que le ayude, por lo menos, a determinar su situación; y no deja de ser entretenido (aunque sin “agarrar por el cuello hasta la última página”).

No quiero, como es habitual en mis comentarios sobre libros, que no reseñas, destripar, solo decir que la novela se divide en partes muy diferenciadas y de diversa índole, sin llegar, sin embargo, nunca al cúlmen de lo heteróclito que uno esperaría: no deja de ser juego aquello de “laberinto mental donde nada es lo que parece”; y el uso reiterado de los clichés, aun con ese ulterior propósito, (me) llega a aburrir.

“Dominio magistral del suspense”. Efectivamente, el suspense está bien trabajado, pero no es magistral, sino correcto. Lo magistral sería haber llegado a ese cúlmen de lo heteróclito a que me refería antes. No es esto cosa mala, por supuesto, pero la calidad y cualidad de magistralis y de magister está reservada a muchos menos de los que la ostentan o reciben.

En fin: se nota que sigue sin apasionarme Sisí, no ha conseguido engancharme; y sin embargo veo con claridad las claves de su éxito: una trama no tan enrevesada como se anuncia, acaso sencilla, pero disfrazada de complejidad, unos personajes muy bien definidos, diálogos ágiles. A pesar de mi crítica desde mi pedestal pontificio o desde mi agujero inmundo, Sisí va a seguir cosechando éxitos, estoy seguro, y sigue cayéndome bien el tipo aunque no comulgue con su literatura.  

Es de resaltar la cuidada edición por parte de Obscura y la composición en general de la portada y el interior, con sus dibujillos en plan cómic.

1 comentar

David julio 7, 2022 - 6:38 pm

Solo he conseguido terminar un libro de Carlos Sisi: Edén interrumpido (que me gustó bastante).
Algo debe tener cuando le adora tanta gente, pero no logro conectar con él. Por eso descarté este título, a pesar de que me encantan las ediciones de Obscura.

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