XXVI Club de Lectura de Terror: La casa de hojas (Mark Z. Danielewski)

por José Luis Pascual

Ha sido un combate duro. El enfrentamiento entre La casa de hojas y los miembros del Club de Lectura ha arrojado una sensación de victoria pírrica, dejando varias deserciones por el camino. La obra de Mark Z. Danielewski ha supuesto todo un reto y, por supuesto, ha generado opiniones muy polarizadas, desde el agotamiento en su lectura hasta la completa fascinación.

Aquí queda expuesta mi reseña y, debajo, el vídeo del debate que le dedicamos a la novela, que incluye una nutrida sección de recomendaciones. Espero que os guste.

Título: Casa de hojas

Autor: Mark Z. Danielewski

Editorial: Alpha Decay, Pálido Fuego

Nº de páginas: 736

Género: Metaterror

Precio: 31,90€

Hay que tener cierta valentía para enfrentarse a La casa de hojas. Una obra que comienza retándote con la frase “Este libro no es para ti” ya demuestra que no te lo va a poner nada fácil, que si eres un lector de novelas convencionales o lineales será mejor que busques en otro lado. Mark Z. Danielewski ha creado un monstruo. Literalmente. Un engendro compuesto de capas y capas y más capas, que está envuelto de una oscuridad que extiende sus brazos hacia ti y te sumerge en la negrura, en la confusión, en el extrañamiento, en la pesadilla. Puede que este libro no sea para ti, pero si eres valiente y no temes la experimentación, claramente este libro es para ti.

La novela se estructura en dos tramos principales. Uno corresponde al denominado Expediente Navidson, un supuesto documental que narra la historia de Will Navidson, un prestigioso fotógrafo que se muda junto a su familia a una casa nueva. Allí se topan con un elemento extraño, un pasillo salido de la nada que aparece entre dos ventanas, un pasillo que desde el exterior no existe pero sí desde el interior de la casa. A partir de ahí, se realizan una serie de expediciones al interior de ese pasillo, que parece cambiar y crecer hasta unos límites insospechados, siempre envuelto en la más absoluta oscuridad. A medida que se va explorando ese nuevo espacio, asistimos a las relaciones entre Navidson y su esposa, entre Navidson y su hermano, entre los personajes que acuden a ayudar a la familia, etc.

El otro puntal principal del libro lo protagoniza Johnny Truant, un curioso personaje, tatuador de profesión, que encuentra una serie de papeles en la casa de un vecino anciano que acaba de fallecer, Zampanò. Esos papeles resultan ser los comentarios del propio Zampanò sobre El expediente Navidson, y Truant se va a ver arrastrado al convertirse en narrador de los propios apuntes de Zampanò, aportando su punto de vista mientras nos los va descubriendo.

No solo a nivel de narrador se diferencian estos tramos o pasajes, sino que temáticamente nos dirigen a aspectos muy distintos. El expediente Navidson en sí conforma una historia más o menos clásica de terror, con un desarrollo y desenlace lineales que de alguna manera mezcla ciencia ficción y horror para regalarnos una intensa experiencia narrada en forma de diario visual. Sin duda es la parte más asequible y agradecida, la que ofrece un agarre más firme al lector. Sin embargo, la intrusión de Truant viene a ampliar la obra y conducirla hacia lo experimental y lo meta. El personaje de Johnny Truant nos cuenta su vida, sus traumas y muchos detalles íntimos de su día a día, centrándose en muchas ocasiones en sus escarceos sexuales con multitud de mujeres jóvenes. Su manera de expresarse es caótica y derivativa, y supone el primer obstáculo importante para el disfrute global de la obra.

El otro parámetro que juega en contra de la novela son las notas a pie de página que no son las propias reflexiones de Truant. Se trata de una inabarcable lista de referencias bibliográficas que remiten a incontables artículos, libros, revistas, películas, etc., y en el que se mezclan obras reales con otras ficticias. El juego de averiguar cuál es auténtica y cuál no es agotador, y confieso que en mi caso me obligó a ignorar la gran mayoría de ellas.

También hay otra vertiente de la obra que puede ralentizar el ritmo y hacer perder interés al lector, y es la inclusión de artículos académicos que teorizan sobre conceptos como el eco, la arquitectura, la mitología… Sin duda, se trata de textos interesantes y ricos en contenido, pero su excesiva frialdad y su nivel de erudición pueden ser una carga demasiado pesada en ocasiones. Tanto este tipo de textos como las largas divagaciones de Johnny Truant consiguen que el ritmo de lectura se vea constantemente interrumpido, algo contraproducente en mi opinión.

Por lo demás, el inmenso laberinto que aparece en El expediente Navidson se ve trasladado a las páginas en forma de una maquetación extravagante, inconexa e impredecible. Encontramos páginas con tramos de texto divididos en cuadrículas irregulares, columnas que aparecen en los laterales, páginas abarrotadas de todo tipo de interrelaciones y otras en las que solo aparece una palabra. El juego visual es abrumador, y a veces consigue acompañar la acción de manera muy dinámica (como en la llamada “Exploración nº 5”), pero otras veces embarra la lectura. Por poner un ejemplo, hay un tramo donde el texto se convierte en un laberinto de notas a pie de página que te remiten a una esquina, a leer fragmentos que van en orden inverso en las páginas, a leer con un espejo… Todo esto en una parte de la trama principal que tiene que ver con lo difuso y confuso de estructuras laberínticas o incomprensibles. Nos mete ahí el autor textos sobre conductos, válvulas y mil cosas más que no están en la casa, un listado infinito que no se aguanta, o se pone a nombrar mil edificios de estilos diversos, en otro listado que yo al menos me salté. Textos que poco tienen que ver con la narrativa, y que inciden en la estructura laberíntica pero que, para mi gusto, no aportan nada salvo lastrar el ritmo continuamente. Todo depende de tu predisposición a seguir el juego. Y la palabra “casa”, por cierto, aparece invariablemente en azul, aunque esté en otro idioma.

Lo que me gusta es la lograda concepción metafórica que conforma el paralelismo entre el creciente misterio alrededor de la casa y el progresivo empeoramiento de la relación de Navidson y Karen. El autor sí que logra ahí que identifiquemos los incomprensibles acontecimientos que suceden en el interior del pasillo con el vaivén emocional de sus personajes.

Con lo expuesto, adivinaréis que mi parte favorita del libro es la más fantástica, la que corresponde a las distintas expediciones que se realizan al interior del pasillo. Con ecos de Cita con Rama, el desarrollo del expediente Navidson consigue generar cierta inquietud en el lector gracias a la enorme capacidad inmersiva y claustrofóbica de la narración, digna de las mejores obras del género.

Con los pasajes de Truant, sin embargo, tengo mis más y mis menos. Por un lado, algunos me parecen de una calidad literaria magnífica, y me trasladan a la sensación de estar leyendo una antología de relatos en la que algunos son brillantes, muy redondos. Pero por otra parte, muchas veces no tienen demasiado que ver con la obra global, a menudo no dejan de ser un flujo de pensamiento en el que el autor, o el personaje, o ambos, se dejan llevar y se pierden totalmente, metiéndose en disertaciones absurdas o descripciones poéticas de sentimientos. Que sí, que literariamente están bien si se leen de manera independiente, pero dentro de una obra como La casa de hojas a mí me sacan de la historia principal. Tienes que hacerte un muro y separar todas estas disertaciones del resto de la obra.

La casa de hojas es una obra que hay que leer. No me cabe duda de que a cada lector le va a extraer distintos sentimientos, mayoritariamente extremos, ya sea de empatía o de hastío. Valorando el global, a nivel personal encuentro una narración estimulante y retadora pero que tiene el vicio de interrumpir el ritmo constantemente. Lo que es innegable es que hay pasajes en los que es inevitable sumergirse y sentir algo del horror primigenio que todos experimentamos por instinto, y solo por ello ya es imposible no recomendar este título. ¿Que a ratos es pretencioso, extravagante, agotador e intencionadamente desafiante? Sí, por descontado. Pero merece la pena contrastar sus virtudes y sus defectos.

Los miembros del club hablan:

La lectura resulta en una experiencia. Que se degusta con paciencia, pues reconozco que, además de su particular diseño, no he querido yo avanzar más de diez páginas al día, para asimilarlas, para relacionarlas, para volver delante y detrás y absorberlo todo sin perderme una sola de sus aristas y detalles. Un trabajo arduo y terriblemente satisfactorio, os lo garantizo. Eso no significa que no pueda leerse de pasada, e incluso ignorar las notas, yendo directo a la historia principal, pero eso significaría dejar de lado todos sus matices, y resultaría imperdonable. Si tenéis tiempo, paciencia, espacio (importante el espacio, y que sea un espacio conocido) y curiosidad, abordad esta novela, aprovechando además su nueva edición. Extraviaros en la misma. El terror subyace, estremece, empatizas con los personajes, en demasía. Pero esta obra es tan amplia que no puede restringirse a un géneroporque transciende. Y te necesita para sus intenciones. Ven a jugar…

Extracto del Ritual Román dedicado a la novela.

Román Sanz Mouta

Todo comenzó cuando Navidson, un aclamado fotoperiodista, y su familia se mudan a una casa en Virginia para comenzar de cero. Un día, aparece de la nada un pasillo negro en una de las paredes. Un pasillo que parece cambiar a su antojo, alargándose, estrechándose, ramificándose, llegando a ser un perfecto laberinto sumido en una absoluta oscuridad fría y silenciosa, sin tener un final aparente.

Se llevarán a cabo distintas expediciones a su interior y seremos testigos de experiencias vividas por las personas que se sumergen en esta aventura terrorífica y traumática. Todo se graba.

A pie de página, Johnny, quien se ha encargado de reunir todo el material expuesto en el libro, nos relata paralelamente su vida y nos explica detalles del expediente. Se nos presenta el documental como algo totalmente realista, detallando todo tipo de fuentes, entrevistas, bibliografía, etc. Hasta el propio Stephen King opina sobre él.

El libro se encuentra dentro de la llamada literatura ergódica. La disposición del texto en muchas partes tiene el objetivo de hacer sentir al lector lo que sienten y viven los personajes en ese momento y te implica de manera muy activa.

De este libro pueden hacerse tantas lecturas como lectores tenga. Yo he llegado a mi propia conclusión. Y seguro que tú llegarás a otra diferente. Pero esta conclusión a la que he llegado me ha hecho replantearme el libro entero y ahora, al final, veo toda una historia cargada de simbolismo y sé que si me vuelvo a leer el libro, lo percibiré totalmente diferente sabiendo lo que ahora creo que sé de Johnny con su mente brillante y su corazón atormentado. Y me atrevo a decir que ningún libro que haya leído analiza y proyecta de una manera tan escalofriante y profunda la mente de una persona.

Es una historia de miedo, dolor, soledad, rencor y oscuridad anulada finalmente por la luz que desprende el perdón y la aceptación.

Leyendo entre gatos

Para concluir, os dejamos con el debate realizado en directo el pasado 23 de mayo, que contó con la participación Elena (de Spanishfear.com), Jota, Andrés P. Roca, Miguel y un servidor. Esperamos que os guste.

Próxima lectura: American Psycho (Bret Easton Ellis)

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