Ritual Román 163: Los sonámbulos

por Román Sanz Mouta

Título: Los sonámbulos

Autor: Chuck Wendig

Editorial: Roca bolsillo

Nº páginas: 864

Género: Suspense apocalíptico

Precio: 13,25 € 

SINOPSIS

Shana se despierta una mañana y descubre que su hermana pequeña ha sido presa por las garras de una extraña enfermedad. Parece que se ha convertido en una sonámbula. Es incapaz de hablar y de despertarse, y se dirige con inexorable determinación a un destino que sólo ella conoce. Pero Shana y su hermana no están solas. Pronto se les unen una banda de sonámbulos procedente de todo Estados Unidos, para realizar el mismo viaje misterioso. Como Shana, hay otros pastores que siguen al rebaño de sonámbulos en un intento por proteger a sus amigos y familiares en el largo y oscuro camino que les espera.

En su recorrido, descubrirán una América convulsionada por el terror y la violencia, donde esta nueva epidemia apocalíptica resulta menos peligrosa que el miedo a ella. A medida que el resto de la sociedad va derrumbándose a su alrededor, y una milicia ultraviolenta amenaza con exterminarlos, el destino de los sonámbulos parece depender del hecho de desentrañar el misterio existente detrás de la epidemia. Este aterrador secreto tanto puede destrozar a toda la nación como bien unir a los supervivientes en su intento de rehacer un mundo devastado.

RITUAL

Stephen King tiene Danza Macabra (Apocalipsis). Su hijo, Joe Hill, publicó Fuego. El estimado Dan Simmons redactó con maestría Los vampiros de la mente. Y mi admirado Robert McCammon completó El canto del cisne. Todas ellas obras sobre el fin del mundo, sobre plagas, sobre la condena de la humanidad y un cambio absoluto, menguando en millones la población mundial por unas causas u otras, y atendiendo a las consecuencias de las hecatombes, junto con cómo se repliega y reconstruye la escasa humanidad con pinceladas de bondad, evolución, adaptación, y su mucho de egoísmo y crueldad para sacar partido y beneficio de cualquier situación nefasta.

Pues Chuck Wendig ha perpetrado su versión personal sobre este tipo de literatura del fin del mundo, con una premisa muy interesante a través de esos sonámbulos que pierden, parece, la conciencia e identidad para seguir la estela de semejantes, unos pocos y pocas elegidas, que se van incrementando a la par que cruzan, imparables, inmutables, parte de los Estados Unidos con destino incierto. Este virus, pues no saben cómo denominarlo, tiene más matices, ya que estos sonámbulos resultan en parte indestructibles y en parte terriblemente frágiles, por lo que un grupo de pastores, familiares, fuerzas de seguridad y prensa, los acompañan para velarlos, para aprender de ellos y saber qué ha sucedido y qué está por acontecer.

Sobra decir que, siendo esta la trama principal que seguiremos en vilo, a la vez se desarrolla una enfermedad, una epidemia, un azote el cual, disimuladamente, y sin conocer el origen (que lo conoceremos) se va expandiendo con velocidad y ferocidad (te suena, ¿verdad? A mí también). Además, y dentro de ese país de multiplicidades que resulta Norteamérica, vemos a su vez las consecuencias que este desfile de sonámbulos provoca en la sociedad, sobre la religión, sobre los fanáticos y los extremos, asistiendo en directo a lo mejor y peor que contiene cada persona, muchas veces auspiciado por el miedo, o, en su mayoría, por ese egoísmo y avaricia comentados. O, simplemente, dejándose llevar por los líderes de turno, voceras sin sentido.

Tiene un fuerte componente político la novela, sobre todo con la parte nociva, esos grupos armados y de presión que no suponen ciencia ficción, pues conviven en la realidad presente y se alimentan de egomaníacos al poder como el señor Trump, otro de los que, sin mencionarse, tiene mucha repercusión en el argumento. Por todo lo que ha provocado y despertado, sacado de una tumba poco profunda.

La historia, esa principal sobre los vínculos con los sonámbulos, y los que establecen los diversos familiares y componentes del rebaño, junto a su periplo vital siempre en marcha, y todos los obstáculos que enfrentan, prejuiciosos, gubernamentales, climatológicos, son el núcleo principal del manuscrito. Pero son quizá sus partes aledañas, las historias secundarias que llegan a confluir con la senda principal, las que enriquecen este texto. Ese superordenador y su diseñadora, ese médico insigne y vilipendiado por sus principios, el CDC, las guerrillas urbanas de fascistas armados, o cierto presentador y cierto reverendo, además de esa memoria mirando atrás para desentrañar el origen de un virus que, cuando se destapa, resulta demasiado tarde para contenerse. ¿Son los sonámbulos consecuencia, resultado, salvadores, supervivientes, portadores, caballeros y damas de juicio final?

Todo eso se nos mostrará en una obra coral, moderna, con los ecos que tocan de tecnología, redes, el porvenir que se nos viene encima, la política, las decisiones personales. Y, sobre todo, la pura esencia humana.

Como digo, sobre un elenco central de personajes, muchos más brillan desde su secundarismo y todo ellos tienen una buena construcción, poso y fondo. Y la ambientación, con esa incertidumbre, con el rebaño, con el caos en progresión que se va desatando (el país y el mundo se desmoronan), sobre todo en el tercio final de la novela, engancha tanto como sobrecoge, sintiéndose muy cercano, muy real, muy tangible.

En conclusiones, novela multidisciplinar, adictiva, llena de giros, sorpresas, acción cuando toca, cuestiones filosóficas sobre quiénes somos y adónde vamos, y un desenlace, incluso en su vuelta a la calma, que nos sobrecoge. He acabado encantado con esta Sonámbulos, así que la recomiendo con vehemencia, sin que el tocho que parece deba asustarte, amigo, amiga. Careciendo de alardes, con buena prosa, con mejores ideas, de construcción pulcra y afinada, esta será una lectura que va a dejar un gran legado en tu memoria. A por ella. Vente con los sonámbulos.

 

Pd: hay veces que coges una buena racha de libros, con autores nuevos, que ya te hacen sentir en casa, en el hogar, cómodo entre sus letras. Wendig y Donlea, entre otros y otras, son literatos que merece la pena probar dentro de nuestros géneros predilectos.

2 comentarios

Daniel Aragonés mayo 1, 2024 - 3:35 pm

Buena reseña, compañero.

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Román mayo 2, 2024 - 10:32 am

Gracias, amigo. De vez en cuando te llevas sorpresas… Nos vemos pronto!

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