GATO DEMASIADO INHUMANO

por José Luis Pascual

Hay un personaje que una vez escuchó el maullido de un gato en el interior del muro de la chimenea; el mismo lugar en el que escondió el cadáver de su esposa asesinada. Este es el delirio que Allan Poe plasmó en su lúgubre relato El gato negro, una de las piezas más famosas de su ominosa literatura. Aquí, la historia se centra en un curioso animal, tan infinitamente misterioso como lo es la mente humana, y de tan extraña naturaleza, que hacen del gato el animal más maravilloso del mundo.

Los gatos son seres que siempre se han considerado tiernos por su aspecto, pero muy misteriosos por su comportamiento. Hay algo raro en esa mirada, tan provista de mística inteligencia, con ojos que se dilatan al son de sus impulsos, con esos movimientos ágiles y minuciosos; son seres de la noche, que acechan en silencio y cazan a pequeñas criaturas salvajes, para comérselos, o jugar con sus cadáveres, según su apetito; son seres malvados, de aura siniestra y fríamente indiferentes a los problemas de sus desiguales.

Caminan vanidosos con gracia por las estancias que gobiernan. Nos cautivan el espíritu y nos vuelven sus esclavos. Han sido adorados desde edades pretéritas, y fueron considerados dioses en Egipto y en la gran Estigia; rencarnaciones de la diosa Bastet, quien se alza bella y radiante en sus altares de ornamento. En los palacios de los grandes reyes, los gatos fueron los animales domésticos por excelencia, criados en la abundancia y tratados con sumo respeto. Y cada vez que uno de ellos moría, sus pequeños cuerpos eran momificados para seguir siendo venerados, porque el respeto que recibían tras la muerte refleja el que inspiraban en vida.

Una vez leí sobre un pueblo en el que estaba prohibido matarlos. Porque se dice que en Ulthar ningún hombre puede matar a un gato; inscripción que viene en el relato Los gatos de Ulthar, una siniestra ensoñación de Howard Phillips Lovecraft, que nos narra la historia de dos ancianos huraños de los que, un día, solo sus esqueletos fueron hallados, pulidos y limpios, en el interior de la choza en la que se hospedaban. ¿Quién mataba a los lindos gatitos? Se sospecha que fueron los ancianos ¿Y quién mató a los feos ancianos? Se sospecha que fueron los gatos.

Lovecraft era un verdadero amante de los gatos. En más de una ocasión tuvo uno como compañero en su solitaria vida. El primer gato de su infancia llevaba por nombre Nigger-Man, y se sabe por los escritos epistolares del autor que así fue nombrado el gato que se muestra en su obra Las ratas en las paredes, como homenaje a su primera mascota; sin embargo, para posteriores ediciones, el nombre fue cambiado a Blackie, o Black Tom, por el hecho de que el nombre anterior era considerado un epíteto racista.

De hecho, Howard escribió un ensayo titulado Gatos y perros, en el que nos habla sobre al amor que sentía hacia los propios gatos. En este ensayo nos dice que la apreciación hacia el gato solo es propia de un caballero; que ellos son las runas de la belleza, el orgullo y la propia libertad. La sutil forma de comparar a un gato con un perro en el ensayo de Howard se ve tan bien argumentado ante su apasionante criterio, que demuestra la superioridad de la raza felina del gato ante la servil raza canina del perro. Cada una de los párrafos que ostenta su manuscrito es en beneficio y apreciación al felino, completamente sustanciada en argumentos bien definidos y referenciados.

Aparte de los libros que su abuelo le había otorgado, los gatos fueron la única compañía duradera de este solitario soñador de Providence. Su amor a estos seres independientes, inteligentes y carismáticos, fueron de las pocas cosas agradables que Lovecraft se llevó de esta austera vida.

Hay algo místico en estos pequeños mininos. Hay quienes creen que no pertenecen a este plano de existencia, y que poseen cualidades únicas. Son algo en verdad misterioso, incluso son el símbolo del misterio propio. Su especie gatuna es muy variada, porque cada clase de gato tiene sus características propias, y cada uno de ellos, por muy parecidos que sean entre razas, tiene una personalidad única. Pachones, rayados, con manchas, largos, amarillos, grises, blancos, negros, peludos o sin pelo; son seres hermosos que siempre han sido centro de atención para más de un introvertido.

Los gatos han sido plasmados en muchas vertientes del arte. Porque hablar del gato es hablar de un arte especial que regocija a nuestra alma en ternura y amor incondicional. Hasta el más oscuro y blasfemo de los artistas se ha enternecido por estas especiales criaturas. Una vez vi un cuadro del perverso Hans Ruedi Giger, en una compilación de sus ilustraciones, en el que se observa el rostro de un minino pachón y amarillo, de cara graciosa y sorprendentemente expresiva.

Se sabe que Giger también era un amante de los gatos. Dentro de sus obras puede destacar la figura felina del gato bonachón, que muchos estudiosos de su obra dicen que bien podría representar algo cercano a la personalidad de este artista. Así mismo, si uno ve las primeras películas de su gran premisa Alien, podemos ver a cierto gatito considerado de suma importancia: Jonesy.

El gran papel de protagonismo que tuvo el gato Jonesy, en la cinta Alien, el octavo pasajero, la magna película de horror dirigida por Ridley Scott y estrenada en el año de 1979, es considerado por muchos como uno de los mejores dentro del género. Porque este minino atigrado es el único sobreviviente, junto a Sigourney Weaver, que logró escapar del horror perpetrado en la nave Nostromo.

Es verdad que solo aparece en unas cuantas escenas, pero sus intervenciones son clave para aliviar la tensión del momento, como en ese preciso instante en el que Ripley suda por descodificar el mensaje de la nave extraterrestre, mientras Jonesy se acicala tranquilamente a lametones, en esa indiferencia propia de su naturaleza gatuna.

Y, por si fuera poco, Jonesy también logra sobrevivir en la secuela. En la película Aliens, el regreso dirigida por James Cameron y estrenada en el año de 1986, se vuelve a colocar a este lindo gatito dentro del protagonismo, creando así escenas aún más curiosas que las que se ven en la anterior película. Una de ellas, la que más me llamó la atención, es la escena donde algunos de los tripulantes de la nave son devorados por varias de esas espantosas criaturas Xenomorfo, una escena sangrienta donde se escuchan los quejidos de los pobres sujetos, mientras nuestro querido gatito Jonesy observa la masacre con absoluta tranquilidad, enfrascado en su propio comportamiento de lo que es: un gato.

Aquí podemos observar una curiosa comparación entre los alienígenas que invaden la nave y la individualidad del felino Jonesy, porque en ambas criaturas se observa esa reserva hacia la naturaleza humana, ese comportamiento indiferente hacia los problemas humanos; porque ambos solo se comportan según sus propios instintos. La maravilla aquí es más que sucinta, y refleja lo que bien puede ser parte del misterio que envuelve al gato.

Son más que simples animales lindos y peludos. Son seres de pasos silenciosos envueltos en una magia sin igual, algo que ha sido usado para dar cabida a una gran cantidad de cosas en las vertientes de lo sobrenatural. Porque tal es su aire de reserva y de gran independencia, que, en la edad media, los gatos de absoluto pelaje negro, o blanco, eran considerados de mal augurio; desde los devotos a la Santa Iglesia, hasta los Celtas y sus tradiciones paganas, los perseguían para darles muerte. Y hoy en día aún muchos ignorantes siguen creyendo en esta superstición, porque no hay nada tan blasfemo como sacrificar un gato. Ya decía Anton LaVey en su Biblia Satánica, que solo el idiota es el que sacrifica animales hacia un dios que detesta la sangre inocente.

Regularmente, al gato se le ha asociado con las brujas ¿Y por qué no? Si las brujas son extraordinarias, de gran inteligencia y dotadas de habilidades maravillosas, ¿cómo no van a estar relacionadas con el gato? Ellas también pueden cautivar a sus semejantes. Son independientes y luchan por su independencia. Son cautelosas en sus actos. Reconocen su belleza y saben cómo enaltecerla. Saben lo que les sienta bien y se mantienen reservadas con aquello que las perjudica espiritualmente. Si algo es acertado en las supersticiones sobre el gato, sin duda es su semejanza con las brujas, esas mujeres de gran sabiduría, amantes de la naturaleza y llenas de amor por la misma.  

En el gato también hay una tragedia marcada, que siempre surge tras la contemplación de verlo morir por cualquier causa. Son seres tan bellos e inocentes que, verlos siendo arrebatado por el acto de la muerte causa a muchos una tristeza agrandada. Esto fue lo que me ocurrió hace tiempo, cuando vi a un pobre gatito cerca de la muerte.

Érase una tarde donde el cielo se mostraba triste, cuando caminaba al salir de la escuela por una de las avenidas de mi ciudad, pasando por una banqueta de entre una hilera de enormes carreteras, cuando cerca hallé a una de estas criaturas, en una marisma de convulsiones y agonía. Habiendo sido atropellado, alguien lo arrojó a la banqueta con intenciones aparentemente degradantes según lo pintado en tan lúgubre cuadro. El gatito, pequeño y grisáceo como el cielo nublado de esa misma tarde, se hallaba en medio de espasmos, con los ojos vidriosos, tan silencioso como su muerte inminente… con el pie no hice más que dejarlo a un lado, entre las hierbas de un pequeño jardín apenas protegido por una reja negra. Fue ahí donde lo dejé, como respeto al óbito del pobre minino. Continúe mi camino, con el corazón encogido, siendo este lacerado por un millar de agujas. ¿Quién no se entristece al mirar el cuerpo de un gato muerto, tendido tristemente en tan frío asfalto?

Hay una calamidad semejante en cierta novela de Stephen King, que lleva por título Cementerio de animales, una de las mejores obras que he leído de este sujeto. Uno de los personajes que más destacan en esta novela, sin duda, es el pequeño Church, un gatito gracioso, pachón y de color ceniciento, que se nos muestra como un miembro más de la familia protagonista, más por su relación con la pequeña Ellie, hija de nuestro querido Louis Creed.

En las primeras páginas de la historia este lindo gatito es objeto de un amor irrefutable por parte de Ellie, quien siempre juega con él, siendo este su pequeño amiguito. Sin embargo, en páginas tardías, nuestro pobre Church tiene un trágico accidente. Encontrado una mañana al otro lado de la carretera de la vivienda de los Creed, con el cuello roto y en una postura torcida. Y a partir de ahí, todo se vuelve versátil tras el deprimente hallazgo; como si la muerte de ese gatito trajera consigo una terrible maldición.

Stephen King se inspiró en una serie de sucesos desafortunados que ocurrieron en su vida, suscitados al haberse mudado a una casa que quedaba en la cercanía de una carretera con exceso de tráfico. El primero de los sucesos fue la muerte de Smucky, el gatito de su hija, quien murió tras haber sido atropellado. El segundo de los incidentes fue cuando su hijo Owen, estando él muy pequeño, estuvo a punto de ser arrollado por un coche. Y la marca que esto refleja en la obra es excesivamente clara.

La novela fue adaptada al cine en el año 1989 bajo la dirección de Mary Lambert, convirtiéndose en una película de culto dentro del género, puesto que el elenco no solo fue fiel a la novela original, sino también por la producción que hay en ella. De igual forma, destaca aún más por el hecho de que el propio Stephen King escribió el guion, y porque él mismo aparece en varias escenas dentro de la cinta. Hay un dato curioso con respecto al pequeño gatito que aparece en escena. En la película, para interpretar a Church, el gato de la familia, quien muere atropellado, quien luego resucita y posteriormente es asesinado, se tuvo que usar la ayuda de ocho o nueve mininos, sin resultar lastimado ninguno de ellos.

En el año 2019 salió el remake de esta cinta, pero en una versión distinta, mucho más fiel a las líneas argumentales de la novela. Bajo la dirección de Kevin Kölsch y Dennis Widmyer, se plantea una historia con mayor uso del concepto de la muerte, mucho más desarrollado y con un mejor protagonismo en escena. Y como era de esperarse, el gatito, Leo, quien interpretó el papel de Church, fue quien se llevó la mayor parte del cariño. Los internautas hablaron mucho de él, sobre todo al vérsele en una de las fotos promocionales que retrataban a cada uno de los que formaban parte del elenco.  

Tras aparecer con una graciosa corbata en la alfombra roja, el felino despertó la atención en las redes sociales. En una serie de posts se hicieron saber anotaciones sobre los pormenores que se desprendían tras ser comparadas estas fotos con las escenas de la película, mostrándose elegante en las primeras, y por completo sucio y desaliñado en lo segundo. Se habló, con cierto humor, sobre los trabajadores encargados de darle dicho aspecto, y sobre un supuesto pensar de que en realidad se trataba de una marioneta. Pero, aparte del pequeño Leo, se usaron a otros cuatro mininos para diferentes aspectos del personaje.

Bien dicen que el gato es curioso, siempre apercibido de aquello que llama su atención. Un ruido, un movimiento, y se postra atento. Su curiosidad es lo que lo hace curioso, y, a la vez, demasiado gracioso en su comportamiento rutinario. El gato, como mascota, otorga siempre una comedia bien dirigida a nosotros sus esclavos. Porque ellos son más que una personificación de lo perfecto en esta vida; ellos son, de igual forma, el mayor de los horrores para algunas extravagantes personas.

Y el gran Junji Ito es una de esas personas. Él, uno de los talentos más adentrados en el género de horror, cuyas creaciones de pesadilla han impactado por lo grotesco de su premisa. ¿Quién diría que le tiene cierto pavor a los gatos? Esto se supo cuando Junji Ito dio un giro de tuerca a todo lo que había elaborado hasta la fecha, para entregarnos un manga que se aleja completamente del horror habitual de sus obras, y dar lugar a una completamente hilarante: Diario Gatuno.

Junji Ito hizo este manga como si fuera un diario en el que se plasmó a sí mismo en situaciones que involucran a sus mascotas felinas. Situaciones normales que fueron plasmadas en un absurdo bien dibujado, otorgándoles sus tintes siniestros de horror, generando así una buena parodia. Esta es una obra verdaderamente curiosa, porque denota el lado cómico de este mangaka llevado a un nivel más alto, y, al mismo tiempo, nos da a conocer parte de su vida en convivencia con los gatos. Aquí, la línea entre el horror y la comedia es muy delgada; pues he aquí una comedia de parte de un autor de horror, que nos muestra su temor a estos animales graciosos y maravillosos.

Más que una historia, es una anécdota contada de forma muy original, que nos relata cómo Junji Ito, quien prefiere más a los perros, fue convencido por su prometida A-Ko para que adoptase a dos lindos gatitos: uno extranjero, y Yon, quien tiene una cara maldita; y para más frustración del autor, ambos mininos no le tienen ningún aprecio. Ahora imagina esto contado bajo el prisma de un talento en el horror dentro del manga.

Si nosotros dominamos este mundo, entonces son los gatos quienes nos dominan a nosotros; pues fuimos creados con el propósito de servir al gato. Una criatura adorable, que nos doblega con su ronronear, con sus posturas, sus expresiones tan tiernas y sus grandes ojos graciosos. Ellos forman parte del arte más sublime, e incluso son congéneres de la paradoja misma más allá de Schrödinger y sus experimentos mentales. Ellos son la frase que reza algo sobre la curiosidad. ¿Hay algo más que decir sobre ellos? Seguro que sí, porque nunca es suficiente para hablar de ellos, ni con un artículo de dos mil palabras como el que está aquí colgado, en esta web, cuyo autor también es un extrovertido amante de los gatos.

 

Referencias:

Martín, C. (2018). JONESY, EL GATO DE 'ALIEN', TIENE SU PROPIO LIBRO. Fotogramas. Recuperado de: https://www.fotogramas.es/noticias-cine/a23970622/libro-jonesy-gato-alien/

Larrad, D. (2020). ¿Por qué es tan importante el gato de Alien? CINEMASCOMICS. Recuperado de: https://www.cinemascomics.com/por-que-es-tan-importante-el-gato-de-alien/

Tones, J. (2020). 'Cementerio de animales': cómo una tragedia zombi con gato dio forma, en 1989, a una de las mejores adaptaciones de Stephen King. Espinof. Recuperado de: https://www.espinof.com/criticas/cementerio-animales-1989-como-tragedia-zombi-gato-dio-forma-a-mejores-adaptaciones-stephen-king

Redacción EC. (2020). “Cementerio de mascotas”: una muerte real, el niño del meme y otros secretos de la cinta de 1989 que estrenó Netflix en Halloween. El comercio. Recuperado de: https://elcomercio.pe/tvmas/famosos/leslie-shaw-sorprende-a-seguidores-con-su-disfraz-de-halloween-instagram-estados-unidos-nndc-noticia/

Tones, J. (2019). 'Cementerio de animales': efectivo pero innecesario remake del clásico zombi de Stephen King. Espinof. Recuperado de: https://www.espinof.com/criticas/cementerio-animales-efectivo-innecesario-remake-clasico-zombi-stephen-king

Indie Hoy. (2019). El gato de Cementerio de Animales y su paso por la alfombra roja. Indie Hoy. Recuperado de: https://indiehoy.com/cine/el-gato-de-cementerio-de-animales-causa-furor-con-su-paso-por-la-alfombra-roja/

Clades, V. (2019). El Diario Gatuno de Junji Ito: Yon y Mu. Pasycho Paradox. Recuperado de: https://psycho-paradox.blogspot.com/2019/08/el-diario-gatuno-de-junji-ito-yon-y-mu.html

Aldebarán de Canis

Aldebarán de Canis (México, 2004). Escritor de artículos y relatos, y colaborador en muchos foros en internet que divulgan la literatura. Creador del blog "Biblioteca de Horrores", famoso en la lengua hispana por difundir el género de fantasía y horror. La extrañeza de sus letras lo ha vuelto famoso entre los escribas contemporáneos de lo ominoso. Director de la revista "Horror es" y cofundador del círculo de escritores "El club de los horrores" dedicado a la creación de nuevas inventivas de escritura con el objetivo de crear miedo a través de las letras. También escribe bajo el seudónimo de Peter Blocho.

2 comentarios

Rocío julio 9, 2021 - 6:04 pm

Soy adoradora de gatos. Tu artículo me ha recordado a esa frase de Terry Pratchett en la que decía: “los gatos fueron dioses una vez y no lo han olividado”. Gran artículo.
Un abrazo.

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José Luis Pascual julio 9, 2021 - 10:21 pm

Qué buena esa frase, cuánta poesía y verdad en ella. Gracias por comentar, Rocío.
Un abrazo.

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