Entrevista a Anna Starobinets

por Román Sanz Mouta

A este irreverente y desarrapado personaje que se cree reportero le surge la posibilidad, gracias a Dolmen, de entrevistar a la gran Anna Starobinets durante el festival Celsius 2021, en una tranquila mañana de miércoles, y sin saber que su agenda, ya completa, desborda. Por lo que serán interrumpidos por otres medios (más importantes, por supuesto), y cortada la charla justo cuando entramos en el meollo de sus obras. Pero cada palabra de Anna es imperdible, porque ha traído una revolución en la literatura, de la cual domina todos los mal llamados géneros, y nos ha despertado la mente con sus ideas inquietas. Veamos un rápido repaso de su biografía múltiple, ¡inabarcable!

BIO

Una Edad Difícil (2012, Nevsky): su debut con una perturbadora serie de relatos los cuales atacan los miedos más íntimos y naturales deformando la realidad, sumergiéndonos en situaciones terribles.

El vivo (2012, Nevsky): una novela de ciencia ficción que aborda los peligros de la mansedumbre, de la dependencia de la tecnología, de la mente colmena y el renacimiento, no puedo contar más.

La glándula de Ícaro (2014, Nevsky): otra colección de cuentos que alternan surrealismo, fantasía y miedo dentro de la alteridad que tanto acostumbra; una perturbación que nos saca de la rutina y nos guía hacia la transformación.

Refugio 3/9 (2015, Nevsky): una fantasía diferente, extraña, enrevesada y cruzando el espejo, que necesita de la complicidad del lector para cobrar todo su sentido.

Gatlántida (2021, Dolmen): que hable la reseña de Sofía sobre esta obra de fantasía juvenil capaz de encandilar a cualquier edad.

En la guarida del lobo (2021, Plan B): para saber más, reseña de Franky, pero ojo con esta aventura detectivesca protagonizada por animales.

Tienes que mirar (2021, Impedimenta): La biografía en bella prosa sobre uno de los momentos más duros de la autora, y cómo la sanidad rusa realizó acoso y derribo. Te desuella tanto como te conmueve.

Esto es solo la punta del iceberg, porque, cuando la escuchéis a través de estas palabras escritas, quedaréis tan prendados como yo mismo y todes sus ya lectores.

Román Sanz Mouta: Tengo una larga historia de amor con tus novelas y relatos. Creo que tu manera de escribir es como una fábula en sí misma. ¿Cómo te llegan las ideas a la cabeza?

Anna Starobinets: Creo que soy bastante afortunada porque las ideas, las imágenes que después darán como fruto mis relatos, simplemente me vienen a la cabeza; aparecen de la nada y son como un regalo. Pero aunque la vida te haga estos regalos, en realidad soy una persona bastante aburrida. Suelo sentarme a planear hasta el último recoveco de cada historia. Creo que el éxito es una mezcla entre el esfuerzo intelectual y ese regalo que me hace la vida proporcionándome estas ideas.

 

RSM: ¿Cómo llegaste a la literatura? ¿Cómo fue ese momento en el que pensaste que tenías que escribir?

AS: La verdad es que me he vinculado varias veces con la escritura, pero la primera fue cuando tenía apenas cuatro años y medio. Mi padre era científico, trabajaba en una oficina y tenía uno de esos empleos que a mí me parecían aburridísimos. Un día, llegó a casa con un libro muy gordo que también tenía pinta de aburrido. Era un libro sin dibujos, una sosez. Nos dijo: «familia, he escrito un libro». Me quedé estupefacta, y pese a mi corta edad me sentí muy celosa. Le dije que él no era escritor, y entonces me preguntó si acaso yo lo era. Por supuesto, le dije que sí. Y ahí fue cuando escribí mi primera historia, un relato infantil sobre tres ranas. En el cuento, una rana era amarilla, otra era roja y la tercera azul. Solo tenían una almohada, y no sabían cómo compartirla. Peleaban por ella, intentaban engañarse unas a otras, pero ninguna conseguía su propósito. Entonces, decidieron hacer el juego de los palitos, para que la rana que eligiera el palito más largo se quedara con la almohada. El cuento terminaba así: «Por supuesto, la rana roja fue la que ganó, porque todo el mundo sabe que los rojos siempre ganan». En esa época, yo iba a una guardería soviética (risas).

Mi segundo conato de ser escritora fue cuando era adolescente, pero cuando realmente empecé a escribir en serio fue a los veinticuatro años. En esa época nació mi primera hija y pensé que a partir de entonces solo podría hacer cosas «de mujeres». Casi a modo de rebelión contra esa situación, me puse a escribir una colección de relatos de terror.

 

RSM: ¿Cómo de trabajado está el estilo que tienes de narrar, de expresar, de compartir (creo que compartes mucho en todo lo que escribes)? Es evidente que tienes un talento natural, pero, ¿surgió todo de esa manera natural o has ido evolucionando a lo largo de todas tus obras, con los cambios de género que hay entre ellas?

AS: Tengo la sensación de que he evolucionado, pero de algún modo asumo (es solo una ilusión) que tengo una voz personal y que la cultivo. Creo que a lo largo de los años he ido mejorando, pero no es algo que haga a propósito. Cuando estoy escribiendo, no pienso «¿qué debería hacer aquí? ¿Es esta mi voz como escritora?». No, simplemente creo que sale de manera natural. Lo que sí me ayuda es tener a un lector en mente. Creo una imagen suya en mi cabeza y siento que estoy escribiendo para él. Depende del tipo de libro que esté escribiendo; si escribo para niños, imagino quién es el niño al que voy a contar la historia e imagino cómo se sentiría él leyéndola; y lo mismo pasa con los adultos, sé exactamente a qué persona me estoy dirigiendo cuando escribo. Es decir, no hablo del público en general, sino de una persona en concreto, con el propósito de que tenga una sensación de inmersión en la historia. Eso convierte la experiencia en algo íntimo para mis lectores, y a la vez me ayuda a encontrar la voz para cada una de mis historias.

RMS: Has trabajado todo tipo de géneros. En mi opinión, la definición de género está obsoleta, porque la literatura es literatura y da igual que sea terror, fantasía, ciencia ficción… Estás ahora con cuentos infantiles (algunos no tan infantiles) pero, ¿qué es lo próximo en lo que te apetece trabajar, o que te gustaría explorar e investigar?

AS: Acabo de finalizar una novela muy larga. Es algo nuevo, tanto en formato papel como en audiolibro. Cuando el editor vino a preguntarme, le dije que era una serie como las de televisión, por capítulos. Ha sido raro y divertido trabajar en este formato. El género no es realmente histórico, aunque transcurre en 1945 en Manchuria, en una zona fronteriza entre China y Rusia. Mezcla novela histórica con terror y aventuras, y cuenta con soldados soviéticos, agentes del KGB, Huli jins (unas criaturas sacadas de la mitología china), brujas… Necesité convertir el formato casi guionístico, con sus cliffhangers, al terreno literario. Lo acabé recientemente y lo envié a la editorial. Es algo que nunca he hecho, sobre todo por la extensión, y me ha llevado dos años y medio.

Ahora tengo que comenzar el quinto libro de Crímenes bestiales, una serie de libros de detectives en la que cada historia es independiente aunque transcurren en el mismo mundo y con los mismos personajes. Será una historia sobre una pandemia en el bosque profundo. Los personajes tendrán que investigar si el virus causante de la epidemia ha sido creado artificialmente o no.

 

RSM: Esta es una pregunta difícil y específica, sobre Crímenes bestiales. Nos la pidió Bastian, un niño lector, y yo te la traslado: Cuando Gatejón tenga descendencia, sus pequeños querrán ser tan tejones como él, por supuesto, y llamarán «abuelo» a Tejón. ¿Crees que la intuición o el instinto de Tejón, ese sexto sentido que le hace dar con la clave en la investigación, podrá germinar en los pequeños gatejoncillos?

AS: ¡Buena pregunta! Como autora, me gusta mantener al personaje confuso y que el lector nunca sepa si es un gato o un tejón. Por eso no tendrá descendencia hasta que tenga clara su condición, y en base a si su naturaleza se acerca más a un gato o a un tejón, su descendencia será una u otra. Su naturaleza real quedará difusa hasta el final de la historia.

 

RSM: Me gustaría hablar sobre Una edad difícil o Tienes que mirar (aquí intercambiamos unas breves palabras sobre esta última obra y mis sensaciones tras su lectura, pero mi opinión importa cero, lástima de reloj-guillotina), pero no disponemos de tiempo y tengo una pregunta de Sofía, una compañera historiadora, sobre Gatlántida. ¿Hay alguna relación entre los gatos y la cultura egipcia? ¿Por qué relacionarlos con la Atlántida y no con Egipto?

AS: En realidad, los gatos de Gatlántida son concebidos como personajes antropomorfos. El punto de vista de la historia es el de humanos con forma de gato, que son tratados como humanos y se comportan como tal. La cultura egipcia es algo con lo que no estoy muy familiarizada. Para mí es más cercana la civilización atlante, por sus conexiones con la cultura europea y occidental. Básicamente, esa es la razón.

Mil gracias por esta entrevista, ojalá tuviéramos más tiempo. Como amantes del terror, esperamos que vuelvas al género. ¡Gracias, Anna!

Pd: desde aquí, suscribo de nuevo el agradecimiento a Anna Starobinets por la naturalidad y el gran rato, además de compartir su tiempo. Cumplidas gracias también a Dolmen por facilitar el evento y la novela, o a Impedimenta por cedernos Tienes que mirar (mis sinceras disculpas por no ahondar en esta joya). Es la musa y la bestia, el perturbado que firma y se atreve a conversar con una de las figuras actuales de la literatura a nivel mundial. Y si no, a leer. Ya me contaréis.

1 comentar

FRANKY octubre 1, 2021 - 9:34 pm

Gracias por la aclaración de parte de Bastian. 👍🏽👍🏽

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